¡Suscríbase a nuestra newsletter y manténgase al día con las últimas noticias!

Suscribirse Ya soy suscriptor

Está usted usando un software que bloquea nuestros anuncios.

Ya que publicamos noticias gratuitamente, dependemos de los ingresos de nuestros banners. Por favor, le rogamos que desactive su bloqueador de anuncios y recargue la página para poder seguir visitando esta web.
¡Gracias!

Haga clic aquí para leer la guía de cómo desactivar su bloqueador de anuncios.

Sign up for our daily Newsletter and stay up to date with all the latest news!

Suscripción I am already a subscriber
El tratado que permitió a Mexico consolidarse cono potencia agroexportadora

Tres décadas de T-MEC y TLCAN: impacto en la agricultura mexicana hasta 2025

Durante las últimas tres décadas, el comercio agroalimentario entre México, Estados Unidos y Canadá ha experimentado transformaciones profundas. Desde la implementación del TLCAN en 1994 y posteriormente con el T-MEC en 2020, el campo mexicano se ha integrado al mercado norteamericano, impulsando el crecimiento exportador e incrementando las inversiones, pero también generando dependencia alimentaria y desigualdades.

El TLCAN permitió a México asegurar un acceso preferencial al gran mercado de consumo de Estados Unidos, lo que favoreció un incremento sostenido en las exportaciones agroalimentarias. Con el T-MEC, las reglas de acceso se modernizaron, incluyendo mayores énfasis en aspectos ambientales y laborales, y aseguraron la continuidad de los flujos agrícolas entre los tres países durante periodos de crisis.

© Stocksnapper | Dreamstime

En este periodo, México se consolidó como una potencia agroexportadora, enviando más del 80% de sus productos a Estados Unidos y Canadá. En 1994, las exportaciones alcanzaban alrededor de 4 mil millones de dólares, cifra que superó los 50 mil millones en 2023, con productos como aguacate, berries, y tequila al frente. La inversión extranjera en el sector superó los 2,100 millones de dólares entre 1999 y 2022.

Pese al crecimiento exportador, persisten retos estructurales. La liberalización de granos básicos permitió la entrada de producto subsidiado desde Estados Unidos, afectando la rentabilidad de pequeños agricultores mexicanos, lo que ha incrementado la dependencia alimentaria, ya que México importa cerca de la mitad del maíz que consume.

La competitividad asimétrica es evidente. Los agricultores estadounidenses cuentan con subsidios y tecnología avanzada, mientras que muchos productores mexicanos tienen recursos limitados, contribuyendo al desplazamiento rural y la migración. Las nuevas disposiciones laborales y ambientales del T-MEC también suponen desafíos para sectores sin la infraestructura adecuada.

El cambio climático intensifica riesgos como sequías prolongadas, exigiendo la introducción de semillas resistentes y prácticas regenerativas. Hacia 2025, el sector avanza hacia la tecnificación, incorporando agricultura de precisión y tecnologías avanzadas para mejorar la productividad. También se fortalece el enfoque en prácticas sostenibles y valor agregado para hortalizas y productos frescos destinados a los mercados norteamericanos.

Organizaciones campesinas, el CNA, la SADER y empresas agroindustriales participan activamente en los debates sobre soberanía alimentaria, enfrentando el reto de equilibrar las ventajas exportadoras con el fortalecimiento de la producción interna de alimentos básicos. La inocuidad y la trazabilidad son ya fundamentales en el comercio con Estados Unidos.

Fuente: www.debate.com.mx

Fecha de publicación:

Artículos relacionados → Ver más