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Ard van de Kreeke, de Growy (Países Bajos) en Verscongres:

"Me gustaría instalar una explotación vertical en cada centro de distribución del retail"

La frase "Se puede" se oyó mucho durante la conferencia sobre productos hortofrutícolas de EFMI celebrada en el municipio holandés de Putten el pasado 9 de diciembre, en la que Ard van de Kreeke, de Growy, presentó la agricultura vertical como una opción seria para las cadenas de suministro del futuro. Este antiguo productor ecológico de Middelburg cultiva ahora lechugas y hierbas aromáticas en un centro de distribución de Ámsterdam para 50 supermercados, que comercializan los productos bajo el sello de Growy. Las operaciones de Growy se sustentan en una triple promesa: ofrecer un producto a un nivel superior en cuanto a sabor, salud y rentabilidad. "Mi mayor frustración como agricultor ecológico era que los consumidores evitaban mi coliflor porque pensaban que sería demasiado cara. Nuestra lechuga está en los lineales por entre 1,19 y 1,99 euros por bandeja".

© Izak Heijboer | HortiDaily.es

Growy se dedica a la propagación de lechuga y hierbas aromáticas. "Creo que en el futuro podremos hacer lo mismo con fresas y tomates, pero de momento aún no nos resulta viable", admite Ard. Según él, la agricultura vertical ofrece una respuesta a muchas vulnerabilidades de la cadena, como la fuerte dependencia de las importaciones, los picos y caídas de la calidad y la producción debido a las condiciones meteorológicas, y lo impredecible de las cosechas. Además, se producen muchas mermas antes de que el producto llegue a los lineales debido a la pérdida de calidad durante el transporte. "Otra ventaja de la agricultura vertical es que no tenemos que lidiar con fluctuaciones estacionales. Podemos hacer previsiones y producir con precisión. Mi día favorito solía ser el 21 de junio. El día más largo con, a menudo, un ligero chaparrón por la noche. Ahora podemos crear esas condiciones del 21 de junio durante todo el año".

Concepto escalable
"Mantenemos la cadena muy corta, y con una buena gestión de la luz y los nutrientes se puede controlar bien el sabor. Puedo, si quiero, producir una rúcula incomible, que te queme la boca", explicó Ard a los asistentes. "Nuestros productos son 100 % locales, tienen una vida útil más larga y están libres de pesticidas. Además, el concepto es muy escalable. En 1.000 m² podemos cultivar cualquier variedad de lechuga y microgreens. Ahora mismo disponemos de 48 cámaras con 20 niveles. Cada variedad de lechuga y hierba aromática tiene su propio clima, ritmo diurno y nocturno y receta de luz, por lo que controlamos el sabor, la calidad y la vida útil de cada variedad".

"Lo ideal sería instalar una explotación vertical en cada centro de distribución del retail. El año que viene podemos construir cinco", propuso Van de Kreeke a los representantes del retail presentes. De hecho, de los encargados de compras nacionales no obtuvo ninguna respuesta, pero a través de franquiciados consiguió llegar a los lineales. En la actualidad están presentes en 50 tiendas, pero a partir de enero esperan doblar el número de tiendas con ese suministro "por la puerta de atrás".

Según Ard, el cultivo vertical en el "distrito de la luz led" de Ámsterdam ha generado mucha resistencia. "Los encargados de compras de hierbas aromáticas son escépticos con nuestra solución. Invierten muchos días con productores de cinco países para confeccionar su oferta, mientras que nosotros podríamos suministrarles exactamente lo que necesitan los 365 días del año. Además, el 90 % duda de nuestra viabilidad económica. Creen que todo sería demasiado caro y que haría falta demasiada energía, pero estamos demostrando que se puede hacer. Invitamos a todo el mundo a venir y controlar las cifras que manejamos. Nuestro consumo de energía es igual al de los cultivos comerciales de los Países Bajos y podemos funcionar con unos costes muy estables, mientras que en el resto del mercado no hacen más que subir".

Haz clic aquí para ver el reportaje fotográfico del Congreso (artículo en neerlandés)

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