En 2019, la Unión Europea prohibió ciertos pesticidas por sus riesgos para la salud y el medio ambiente, como ocurrió con un famoso insecticida de cultivos cítricos y un fungicida en cereales y hortalizas. Estos productos no superaron revisiones obligatorias que deben realizarse cada 10 o 15 años. Sin embargo, la Comisión Europea propone eliminar estas revisiones periódicas, salvo que nuevas pruebas científicas justifiquen reevaluarlas.
Científicos y ecologistas en Europa alertan sobre los efectos de esta medida, que permitiría el uso indefinido de muchos fitosanitarios. "Creemos que la propuesta es un error", explica Manuel Ortiz Santaliestra del IREC-CSIC. Una carta firmada por 200 científicos fue enviada a Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión, advirtiendo que la medida podría socavar la capacidad de la UE para responder a riesgos ocultos de pesticidas.
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El actual sistema de revisiones estrictas se mantendría solo para los más peligrosos, como posibles carcinógenos, que aún no tienen substitutos, aproximadamente el 10% del total, según PAN Europe. La propuesta sigue pendiente de debate en el Parlamento Europeo y Consejo.
Ortiz Santaliestra señala que los fitosanitarios son cruciales, considerando su impacto ambiental y salud humana, mientras se utilizan en grandes cantidades en la agricultura. Desde que se implementó la regulación vigente, 162 sustancias han sido retiradas del mercado, algunas vinculadas a problemas de salud como infertilidad y riesgo de cáncer.
Koldo Hernández, de Ecologistas en Acción, critica que "si se aprueban los cambios, la revisión de un producto dependería de la Comisión Europea". Reitera que "es esencial continuar con controles periódicos para garantizar la retirada del mercado de productos peligrosos".
La Comisión Europea defiende que las nuevas medidas mantienen actuales estándares de seguridad alimentaria y medioambiental, buscando aligerar regulaciones. Estima ahorros por más de 1.000 millones de euros, beneficiando a empresas y administraciones.
Algunos agricultores, como Andrés Góngora, ven las reformas como "una oportunidad". Afirman que facilitarán la investigación en nuevos productos al reducir trabas y costes. Góngora destaca la importancia del control biológico para el futuro agrícola.
Hernández coincide en la necesidad de simplificar procesos burocráticos, pero critica el plan actual. Propone respetar plazos y mejorar la eficiencia en la evaluación de productos. Ortiz Santaliestra sugiere revisiones conjuntas para simplificar el proceso, eliminando reevaluaciones infrecuentes y haciéndolas más alineadas con necesidades recientes
Fuente: elpais.com