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“Si no estuviéramos en un momento crítico, no se habría planteado el paro biológico”

El comportamiento biológico y ecológico del Thrips parvispinus (Karny) se aparta de forma significativa del observado en Frankliniella occidentalis (Pergande), por ello su rápida expansión ha hecho necesario revisar y adaptar los actuales enfoques de control biológico en pimiento. Y es que, su carácter marcadamente críptico —refugiándose en hojas enrolladas, brácteas o bajo el cáliz de frutos jóvenes, donde también realiza la puesta— complica la eficacia de las intervenciones fitosanitarias y limita el rendimiento de las estrategias de control desarrolladas específicamente para F. occidentalis, creando un enorme reto para todo un sector fuertemente afectado por este organismo altamente adaptativo y con gran capacidad reproductiva.

"La situación actual es muy preocupante", afirma Fernando Paniagua, presidente del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Almería (COITAAL). "Este insecto llevaba desde 2020 enseñando la cara en cultivos hortícolas, pero ha sido en los dos últimos años cuando su presencia ha aumentado progresivamente hasta llegar a esta campaña, en la que el crecimiento ha sido exponencial, hasta instalarse en prácticamente todos los cultivos de pimiento de Almería y la Costa de Granada".

© COITAAL

Una plaga conocida, pero subestimada
El T. parvispinus no es un organismo desconocido para la sanidad vegetal. Se detectó en España en 2020, con un origen vinculado a cultivos ornamentales, y desde entonces se ha observado su capacidad para adaptarse a distintos cultivos hortícolas como pepino, berenjena, calabacín, melón o sandía, todas ellas entre el casi medio centenar de especies vegetales que pueden hospedarlo. Sin embargo, es en el pimiento donde su impacto ha sido especialmente devastador.

"Efectivamente, donde más daño está causando T. parvispinus es en el pimiento, de forma intensa", explica Paniagua. "Y eso tiene consecuencias no solo productivas, sino también económicas y sociales, porque hablamos del cultivo que vertebra buena parte de la horticultura de invierno en Almería".

"Durante esta campaña se han registrado plantaciones con porcentajes de afectación cercanos al 100%, obligando al arranque completo de fincas. En otros casos, las plantas no se han eliminado, pero el daño ya es irreversible, ya que el trips deja una pequeña herida en el fruto que lo hace invendible comercialmente, aunque sea perfectamente apto para el consumo", subraya.

Desde el punto de vista técnico, uno de los aspectos que más preocupa al COITAAL es la desconexión entre la calidad agronómica y el valor comercial. "Estamos ante frutos con una calidad organoléptica excelente, que solo presentan una cicatriz superficial. Sin embargo, el mercado los penaliza de forma automática", lamenta Paniagua. Para el colegio profesional, este contexto obliga a una reflexión más amplia y necesaria en toda la cadena: "No solo debemos gestionar el T. parvispinus, sino también educar al consumidor y a las cadenas de compra para que no se devalúe el producto por una cuestión puramente estética. Ese es un reto de todo el sector que afecta a todos los productos hortofrutícolas" .

Pero para evitar el daño, ¿cómo se puede luchar contra el T. parvispinus?

© COITAAL

Temperatura, humedad y velocidad de reproducción
Aunque el descenso de temperaturas registrado en las últimas semanas ha permitido una cierta contención de la plaga, el impacto de la campaña ya está consolidado. "Con el frío, el ciclo biológico del insecto se ralentiza y eso facilita el control, pero el daño ya está hecho", afirma. "Por debajo de 12 °C el insecto no se desarrolla, pero cuando nos movemos en rangos de 25 a 30 °C, el ciclo biológico se completa en apenas seis días. Eso explica la rapidez con la que se ha propagado en condiciones de primavera y verano", detalla.

La humedad relativa también juega un papel clave. Mantener valores entre el 70% y el 80%, ajustados a las condiciones exteriores, contribuye a reducir la presión de la plaga y a favorecer la implantación de fauna auxiliar. "Quien dispone de sistemas de control climático más avanzados parte con una ventaja clara, porque puede crear un entorno menos favorable para el insecto", añade.

Un protocolo integral, no medidas aisladas
Desde el COITAAL se insiste en que el error histórico ha sido abordar el problema de forma fragmentada. "No existe una medida milagro. Lo que proponemos es un protocolo integral que combine prevención, manejo agronómico, control biológico y coordinación institucional", señala Paniagua.

La prevención, subraya, debe comenzar mucho antes de que la planta llegue a la finca. "No solo hablamos de las explotaciones, sino también de semilleros, viveros y cualquier instalación con plantas ornamentales o de producción. Cerramientos en buen estado, mallas antiinsectos densas, dobles puertas y controles visuales rigurosos son fundamentales" .

"Cuando las plantas llegan del semillero hay que revisarlas. El trips es visible, igual que sus larvas. Si las plantas no están bien, hay que actuar en ese momento, incluso con una intervención fitosanitaria temprana antes del trasplante, porque es preferible hacerlo sobre una planta pequeña que cuando el problema ya está instalado", insiste.

Control biológico: continuo y por conservación
El control biológico es otro de los ejes centrales del planteamiento técnico. Sin embargo, Paniagua advierte de que debe entenderse como un sistema continuo y no como una actuación puntual. "Las materias activas cada vez son menos y, aun así, no son eficaces contra el T. parvispinus. Si hemos llegado a esta situación es porque no hay una materia que lo mate directamente".

Por ello, el enfoque debe basarse en la combinación de lucha biológica por conservación, sueltas de enemigos naturales y medidas culturales que limiten el ciclo vital del insecto. "Las larvas maduras y pupas de T. parvispinus bajan al suelo para completar su ciclo, igual que Frankliniella occidentalis o Scirtothrips. Por eso es fundamental actuar también en el suelo, con sueltas específicas", explica.

COITAAL considera igualmente necesario que los semilleros incorporen de forma sistemática la lucha biológica desde origen. "En cultivos como tomate o berenjena ya se hace, pero en pimiento no existía un protocolo claro. Todos los eslabones de la cadena debemos asumir nuestra parte de responsabilidad".

El papel irrenunciable del asesoramiento profesional
En este contexto tan complejo, el asesoramiento técnico cualificado se vuelve imprescindible. "Una explotación agrícola es un ecosistema vivo, con múltiples variables: tipo de suelo, agua de riego, condiciones climáticas internas y externas, fauna auxiliar… Todo interactúa", recuerda Paniagua. En una provincia como Almería, con microclimas muy diferenciados incluso dentro de la misma comarca, las recetas generales no funcionan. "La digitalización puede ayudar, pero solo si se aplica con criterio y con profesionales capaces de interpretar los datos".

"Los ingenieros agrícolas llevamos más de 170 años como colectivo profesional contribuyendo a la modernización del sector. No podemos sustituir ese conocimiento por consejos improvisados, y hace falta un técnico que visite la finca, que conozca sus particularidades y que acompañe al agricultor en la toma de decisiones".

Arranque de plantas y bioseguridad: un punto crítico
Otro de los fallos detectados durante esta campaña ha sido la gestión del arranque de plantas afectadas. "Si no se hace con protocolos claros, se convierte en un foco de dispersión", alerta Paniagua. El transporte de restos vegetales sin medidas adecuadas ha provocado entradas masivas del trips en invernaderos colindantes, agravando el problema a escala territorial. "Por ello, tener un protocolo claro para el arranque, transporte y eliminación de plantas es fundamental", insiste.

Comunicación permanente con la Administración
Desde el punto de vista institucional, COITAAL defiende una relación continua y fluida con la Administración pública. "Somos quienes estamos en contacto diario con el campo, quienes vemos la realidad en tiempo real", explica Paniagua, que destaca el reciente convenio con la Consejería de Agricultura de Andalucía para reforzar esta colaboración. "Herramientas como la RAIF, las mesas técnicas y las reuniones periódicas —incluso cuando no hay incidencias— son clave para anticiparse a futuras crisis, unificar criterios y agilizar decisiones normativas. La información y su correcta transmisión son fundamentales para el sector".

¿Paro biológico? Una medida excepcional planteada para un momento crítico
Finalmente, el COITAAL pone sobre la mesa una cuestión planteada recientemente, y que hasta hace poco era impensable: la necesidad de un paro biológico. "Antes, cuando empezó la agricultura en Almería, se paraba en verano, y fue la presión comercial la que llevó a producir los 12 meses del año", recuerda Paniagua. "En el escenario actual, esta medida vuelve a cobrar sentido. Si no estuviéramos en un momento crítico, no se plantearía; pero quizá ha llegado el momento de consensuar un paro biológico con Hortyfruta, Coexphal y las comercializadoras, aunque tenga implicaciones para el mercado", apunta.

"El Thrips parvispinus no entiende de lindes ni de parcelas", concluye Paniagua. "Desde el inicio hasta el final del cultivo, todos debemos ser responsables. Y si no actuamos de forma coordinada, el problema seguirá afectándonos a todos".

© COITAALPara más información:
Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Almería (COITAAL)
C/ Ribera de las Almadrabillas, nº 5. Etlo. 4
Edf. Andarax, Portal 1 – 04004 Almería
T.: +34 950 62 10 86
Whatsapp: +34 605 94 38 51
[email protected]
www.ingenierosagricolas.org

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