© B2t | DreamstimeLa importación de productos agrícolas de Marruecos se ha convertido en un elemento relevante para el abastecimiento de España. Según datos de la Secretaría de Estado de Comercio, las importaciones han aumentado considerablemente, pasando de 354.544 toneladas en 2014 a 712.189 toneladas en 2024. Este incremento refleja una mayor interdependencia entre ambos países en el ámbito agroalimentario.
El impacto de estas importaciones se nota en la economía española y en el comercio minorista. Los supermercados operan con volúmenes considerables de frutas y hortalizas marroquíes, contribuyendo a mantener precios competitivos y a garantizar el suministro durante todo el año. Estas importaciones forman parte de un entramado comercial que influye en la balanza comercial, en la logística y en la distribución alimentaria a nivel nacional.
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En este contexto, la detección de cadmio en tomates importados de Marruecos a España ha generado preocupación. La alerta se comunicó a través del Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos de la UE. Según Hortoinfo, a pesar de la detección, el envío fue liberado, permitiendo su comercialización en España.
El Reglamento (UE) 2023/915 establece un límite máximo de cadmio en tomates de 0,05 miligramos por kilo. Sin embargo, se detectó una concentración de 0,068 miligramos por kilo, superando el límite permitido y motivando la notificación a las autoridades comunitarias.
El cadmio es un metal pesado tóxico que en alimentos representa un riesgo para la salud. La exposición elevada puede causar irritación gastrointestinal, vómitos o diarrea, mientras que la exposición prolongada favorece su acumulación en riñones e hígado, derivando en daños renales y otros problemas crónicos.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria establece una ingesta semanal tolerable de 2,5 microgramos por kilo de peso corporal. Este valor sirve de referencia para evaluar el riesgo asociado al consumo habitual de alimentos contaminados, poniendo de manifiesto la necesidad de que los productos cumplan con los límites legales de la UE.
El cadmio llega a los cultivos a través de fertilizantes, riego con agua contaminada o su presencia en suelos agrícolas. Se absorbe por las raíces y se traslada a los tejidos de las plantas, incluidos los frutos. Esta capacidad de acumulación convierte al cadmio en un contaminante problemático, reforzando la importancia de los controles en origen y frontera para proteger la salud de los consumidores.
Fuente: www.larazon.es