En un intento por cambiar el rumbo de la desertificación, China ha iniciado un innovador experimento en el desierto de Tengger, en la región autónoma de Ningxia Hui. Esta técnica utiliza cianobacterias, organismos microscópicos con millones de años en la Tierra, para convertir la arena en suelo fértil. Las cianobacterias, cuando encuentran humedad, forman costras biológicas que unen partículas, retienen agua y estabilizan el suelo.
En la Estación Experimental de Investigación del Desierto de Shapotou, el equipo liderado por Zhao Yang, parte de la Academia China de Ciencias, desarrolló esta técnica. Han estado explorando cómo las cianobacterias pueden sobrevivir en condiciones desérticas extremas y estabilizar el terreno. Estas costras creadas por cianobacterias desempeñan un papel vital al frenar el viento y reducir la erosión.
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El avance reciente incluyó transformar biocostras en "semillas de suelo". A través de la mezcla de siete cepas de cianobacterias con materia orgánica fina, se crearon bloques sólidos fáciles de transportar y dispersar en el desierto. Cuando llueve, estos bloques se activan, colonizando la arena con una tasa de supervivencia elevada. Este método moderno permite la formación de suelo en aproximadamente un año, en contraste con los métodos tradicionales que pueden tomar hasta diez años.
Este experimento no es un esfuerzo aislado; forma parte del Programa Forestal de Protección de las Tres-Norte de China, también conocido como la Gran Muralla Verde. Desde 1978, el programa ha trabajado para reducir la desertificación en el norte del país, logrando disminuir las tormentas de arena y la expansión de áreas desérticas. La metodología de las cianobacterias representa un salto significativo hacia la inversión de la desertificación.
China tiene planes de aplicar esta técnica en unas 5.333 a 6.667 hectáreas en cinco años, y el proyecto ha captado la atención de otras regiones áridas como África y Mongolia. Si la biotecnología demuestra ser capaz de fabricar suelo, el impacto podría ser global. No afecta solo la agricultura; implica también seguridad alimentaria y estabilidad social, cambiando la percepción del desierto como un desafío inmutable.
La utilización de cianobacterias en esta escala presenta un enfoque nuevo y revolucionario para abordar la desertificación, destacando el poder de los microbios en la remodelación de paisajes. Este enfoque representa un cambio en cómo se pueden utilizar organismos vivientes para enfrentar desafíos ambientales y geopolíticos.
Fuente: es.gizmodo.com