Ubicada en la región de Kigali, en Ruanda, Sunripe Farms gestiona 30 hectáreas de terreno cultivado, de las cuales 2 se encuentran bajo invernaderos repartidos en 24 unidades. La empresa cuenta con certificaciones internacionales como HACCP y GlobalG.A.P., lo que avala sus buenas prácticas agrícolas. Su producción abarca una variedad de cultivos como pepinos, tomates, tomates cherry, pimientos dulces, judías verdes finas, chiles y col blanca. Además, mantiene un pequeño número de árboles de mango y aguacate.
La historia de Sunripe comienza en 2015, con el inicio de la producción comercial un año después. Su fundador, Randall Long Craig, apostó primero por el cultivo a cielo abierto, pero fue incorporando poco a poco técnicas de producción en invernadero. Hasta el día de hoy, sigue financiando la explotación de forma independiente y realiza dos visitas anuales a la finca.
© Pieter Boekhout | HortiDaily.es
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Técnicas de cultivo y gestión agronómica
"El entorno controlado del invernadero nos permite mantener rendimientos más estables, y hay variedades que solo prosperan bajo condiciones protegidas", explica Agathe Uwiringiyimana, directora de operaciones de Sunripe. "Rotamos los cultivos con cuidado para combatir enfermedades del suelo y, en algunos casos, germinamos las plantas en bolsas con tierra limpia para reducir la presión de patógenos".
Los tomates tienen dos ciclos de cultivo anuales por invernadero, con una duración aproximada de seis meses cada uno. Otros cultivos como pepinos, pimientos y tomates cherry se plantan de forma escalonada en las diferentes unidades, lo que permite cosechas durante todo el año. Los cultivos al aire libre, por su parte, dependen del régimen de lluvias, la incidencia de enfermedades y de eventos climáticos como el granizo.
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Enfermedades del suelo como la marchitez por Fusarium se controlan mediante desinfección del terreno, rotación de cultivos y uso de plántulas en tierra esterilizada. "El cultivo directo en suelo conlleva mayor riesgo, así que empleamos tierra de zonas más seguras y rotamos sistemáticamente para no comprometer los rendimientos", añade Agathe.
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Antes de cada siembra, se emplea maíz seco como fuente de calor para desinfectar el suelo. Los cultivos en invernadero se plantan directamente en tierra, con riego y fertilización administrados mediante sistemas de goteo. Los fertilizantes se aplican en forma granular y también disueltos en el agua de riego. El agua utilizada presenta un pH entre 5,5 y 6,0.
Semillas: procedencia y criterios de selección
La procedencia de las semillas varía según el cultivo. Las de tomate, por ejemplo, se importan desde los Países Bajos a través de distribuidores locales, mientras que las de judía verde las importa directamente la finca. En el caso de los chiles, las semillas provienen de Kenia.
"La elección del material vegetal es fundamental. Las semillas de buena calidad garantizan una germinación más uniforme y menor vulnerabilidad frente a enfermedades, lo que se traduce en cosechas más consistentes y homogéneas", señala Agathe.
Sunripe cultiva varias variedades de tomate, entre ellas cherry y tipo ciruela, pero no trabaja actualmente con tomates de gran calibre (tipo beef). Los pimientos dulces y pepinos se cultivan bajo invernadero, mientras que chiles y col blanca se producen al aire libre tanto para consumo local como para exportación. La finca también cuenta con una pequeña parcela demostrativa donde se experimenta con cultivos sin pesticidas.
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© Pieter Boekhout | HortiDaily.esOrientación al mercado: equilibrio entre lo local y lo global
Los productos de invernadero se destinan al mercado nacional, abasteciendo a hoteles, restaurantes, supermercados y mayoristas. En cuanto a los cultivos de campo abierto, aproximadamente un 5% se exporta, principalmente al Reino Unido. "La demanda local fluctúa en función del precio y la temporada, pero contamos con acuerdos directos con clientes habituales, lo que nos permite ofrecer volúmenes estables durante todo el año", comenta Agathe.
La logística de exportación se organiza a través de envíos aéreos programados. La selección inicial se realiza en la propia finca y el empaquetado final corre a cargo de instalaciones asociadas. Los productos se envían en cajas de cartón corrugado, ya sea a granel o en bandejas. Las reservas de carga aérea se gestionan con al menos una semana de antelación y se planifican según la producción de cada cultivo. Las exportaciones se centran en judías verdes finas y chiles, con envíos ocasionales de col.
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Mano de obra y organización laboral
En plena temporada, Sunripe emplea entre 250 y 300 trabajadores eventuales en sus 15 hectáreas, además de un equipo fijo encargado de los invernaderos, el riego y la gestión agronómica. La necesidad de mano de obra varía según el calendario de siembra y cosecha.
"Durante los picos de trabajo cuesta encontrar suficiente personal, porque muchos agricultores locales también cultivan sus propias parcelas. Para cultivos como el chile y las judías verdes finas, los jornaleros cobran por kilo cosechado; los invernaderos, en cambio, están gestionados por personal fijo", explica Agathe.
Los trabajadores eventuales ganan entre 2,50 y 5 dólares al día, con almuerzo incluido. La productividad varía: en chiles y judías verdes finas, un trabajador puede cosechar hasta 90 kg al día; en tomates, se recogen unos 2 kg por hora en jornadas de ocho horas.
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Condiciones climáticas y estructura de los invernaderos
Los invernaderos están cubiertos con plástico y cuentan con laterales de malla para facilitar la ventilación. El control climático es en su mayoría pasivo: se abren las paredes laterales para permitir la circulación de aire, y se humedecen los caballones para aliviar el estrés térmico en momentos de calor. No se utilizan ventiladores ni sistemas automáticos de refrigeración.
"El invernadero protege frente a la mayoría de fenómenos meteorológicos externos, aunque en épocas de calor extremo debemos intervenir manualmente. Los cultivos al aire libre, en cambio, están mucho más expuestos a lluvias intensas o granizo, lo que puede dañar seriamente la producción", añade Agathe.
El granizo suele presentarse una o dos veces al año, y puede afectar entre el 50 y el 90% de los cultivos más sensibles. Durante la temporada de lluvias aumentan los riesgos de enfermedades fúngicas, mientras que la estación seca favorece el rendimiento y reduce la presión de plagas.
Rendimientos y comportamiento de los cultivos
En promedio, los tomates de invernadero producen alrededor de 10 kilos por metro cuadrado por ciclo. Los rendimientos en campo abierto son mucho más variables y dependen de las condiciones climáticas. La rotación de cultivos es una estrategia clave para el control de enfermedades, sobre todo en los invernaderos, donde las enfermedades del suelo son una preocupación constante.
"Para mantener la producción estable, es necesario controlar tanto las enfermedades del suelo como las foliares. El uso de tierra limpia para las plántulas y la rotación cuidadosa nos permiten sostener rendimientos a lo largo de varios ciclos productivos", destaca Agathe.
© Pieter Boekhout | HortiDaily.esInfraestructura y estrategia de exportación
La planificación logística de exportación aérea exige un margen mínimo de una semana. La preselección del producto se lleva a cabo en la finca, y el empaquetado final lo realizan socios especializados. Los productos se embalan en cajas corrugadas estándar, ya sea sueltos o en bandejas. Las exportaciones se enfocan principalmente en judías verdes finas y chiles, con algunos envíos de col a Europa.
"Encontrar clientes fiables y espacio en los aviones es posible, pero requiere organización y previsión. La estabilidad del mercado es clave para plantear una expansión sostenible", afirma Agathe. En la actualidad, el Reino Unido es el destino principal de sus exportaciones.
Sunripe planea construir en el futuro su propio centro de envasado, con el fin de gestionar de manera más eficiente los cultivos destinados a la exportación, especialmente tomates y judías verdes finas.
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Perspectivas de crecimiento e inversión
La disponibilidad de tierras en la región de Kigali ofrece margen para ampliar tanto las operaciones en invernadero como los cultivos al aire libre. "El crecimiento futuro dependerá de la demanda del mercado, de nuestra capacidad para gestionar plagas y enfermedades, y del desarrollo de infraestructuras. Si logramos mercados estables, sobre todo para exportación, la expansión será viable", concluye Agathe.
Se están evaluando inversiones en nuevas estructuras de invernadero y en capacidades logísticas para exportación, con el objetivo de consolidar y ampliar los mercados de productos agrícolas de alto valor.
"Gestionar cultivos en sistemas tan distintos como el campo abierto y el invernadero requiere encontrar un equilibrio constante entre el clima, la mano de obra y las exigencias del mercado".

Para más información:
Adam Tchelezo (director comercial)
Sunripe Farms
Tel.: +250 788307610 (Ruanda)
[email protected]
www.sunripefarmsrwanda.com
Para obtener más información sobre el sector exportador de frutas y hortalizas de Ruanda, contacta con Charlotte Uwicyeza ([email protected]), de la Junta Nacional de Desarrollo de las Exportaciones Agrícolas (NAEB por sus siglas en inglés), que también estará presente en la próxima Fruit Logistica: pabellón 26, stand C-61. Encontrarás una exhibición conjunta de empresas ruandesas en el stand B-80 del pabellón 26. Haz clic aquí para una lista de los exportadores ruandeses de frutas y hortalizas.