La campaña del cultivo de fresa se inicia con el arranque en septiembre de las plantas multiplicadas en los viveros del norte de España para su posterior trasplante en los campos de fresa onubense durante el mes de octubre. Este periodo se considera crítico por las pérdidas o marras de plantación que se pueden producir por, entre otros, el colapso de las plantas.
Los datos históricos de al menos los últimos veinte años, indican que cada vez es más frecuente que este periodo coincida con temperaturas calurosas para la época, lo que obliga, para compensar la traspiración de las plantas recién trasplantadas y con un sistema radicular en formación, al riego por aspersión y por las cintas de riego con tiempos cada vez más largos.
Desde el punto de vista de la sanidad del cultivo, el ambiente que se crea durante semanas (temperaturas altas, agua libre y elevada humedad relativa) es el favorable para el inicio y desarrollo de enfermedades de suelo que afectan a la raíz y cuello de las plantas, entre las que se encuentran especies de los géneros Colletotrichum, Phytophthora, Rhizoctonia, Verticillium y Pestalotiopsis.
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Así, en esta campaña 2025-26, en la provincia de Huelva, con un octubre de 2025 cálido y seco durante las tres primeras semanas, que obligó a dar al cultivo riegos frecuentes, junto al periodo de lluvias que se inició en la última semana de dicho mes, se presagiaron los peores augurios respecto a esta enfermedad. De hecho, entre principios de octubre y mediados de noviembre la incidencia de plantas afectadas por podredumbre de raíz y cuello registró valores en torno al 2.5% alcanzando al 40% de las estaciones de control muestreadas.
Afortunadamente, y aunque las precipitaciones no han cesado hasta la fecha, mediados de enero de 2026, las temperaturas han sido lo suficientemente frías como para detener/ralentizar el inicio/desarrollo de la enfermedad, registrándose valores entre mediados de noviembre y mediados de enero en torno al 1% de plantas afectadas alcanzando, en este caso, al 20% de las estaciones de control. Hay que tener en cuenta que, en noviembre, y en menor medida en diciembre, se realiza la sustitución de marras de plantación por planta nueva.
Ampliando la perspectiva, la media de las últimas seis campañas, para el periodo de noviembre y diciembre, registra un valor del 2.7% de plantas afectadas por podredumbre de raíz y cuello, mientras que la media de esta campaña 2025-26 registra un valor del 1.6%. Está claro que, entre otros, la situación sinóptica de este inicio de campaña ha contribuido a un menor nivel de ataque de aquellos patógenos involucrados en la podredumbre de raíz y cuello.
En cuanto a las medidas de control, es muy importante partir de plantas sanas procedentes de los campos de multiplicación. Ya en los campos de producción, en el marco de la gestión integrada de plagas, se recomiendan técnicas alternativas al uso de productos fitosanitarios como la solarización o biosolarización, el uso de variedades resistentes y/o estrategias de control integrado como el uso de inductores de defensas naturales de las plantas y/o biofungicidas. En el caso último de tener que emplear productos fitosanitarios, antes de realizar algún tratamiento, hay que tener en cuenta que los mismos deben estar registrados y autorizados para tal fin por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. En su utilización habrá que prestar especial atención a las condiciones generales y específicas de uso indicadas y recomendadas en su ficha de registro.
Fuente: www.juntadeandalucia.es