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​“Una de nuestras líneas más importantes es la integración de sistemas aislados para operarlos de forma conjunta”

La digitalización del invernadero avanza a distintas velocidades según el tamaño de las explotaciones, pero el objetivo es común: producir mejor, con menos recursos y con mayor control; y la sensorización, la automatización y, progresivamente, la inteligencia artificial se están consolidando como herramientas clave para la horticultura bajo plástico, especialmente en zonas como Almería, Granada y la Región de Murcia.

© Invernadero Inteligente

"Invernadero Inteligente es una empresa eminentemente de ingeniería", explica Francisco Gutiérrez, CEO del proyecto, que trabaja tanto con pequeños productores como con medianas y grandes explotaciones, así como con la industria auxiliar. "Estamos presentes en todo el ciclo de vida de la planta: desde la semilla y el semillero, pasando por el invernadero, hasta la cooperativa".

Uno de los ejes del trabajo de la empresa es el desarrollo de soluciones paquetizadas, especialmente pensadas para explotaciones familiares de una o dos hectáreas, muy habituales en el modelo Almería. "Tenemos productos muy probados en campo, con sistemas de sensorización que aportan al agricultor la información necesaria para mejorar el rendimiento de su cosecha".

"Estos sistemas se centran en el control de los parámetros críticos del cultivo, como el déficit de presión de vapor (DPV) o las necesidades hídricas del suelo. A partir de esos datos, y gracias a algoritmos de inteligencia artificial, el agricultor recibe pautas claras de riego, ventilación y manejo, así como alertas sobre posibles riesgos de plagas o enfermedades en función de las condiciones climáticas del invernadero".

El objetivo es claro: simplificar la toma de decisiones. "No se trata de darle al agricultor un número enorme de datos al día, porque eso no le ayuda. Le damos la información ya tratada, para que pueda decidir de forma sencilla y rápida".

© Invernadero Inteligente

De la sensorización a la automatización
El siguiente paso es la automatización del invernadero. En este nivel, un sistema de control climático puede recoger alrededor de 10.000 parámetros diarios por hectárea. "La clave vuelve a ser la misma: simplificar la vida del productor y del encargado de producción".

"Mediante consignas previamente definidas, el sistema gestiona de forma automática la ventilación, la nebulización y el riego, sin necesidad de una supervisión constante. Esto no solo mejora la eficiencia productiva, sino que también ayuda a la conciliación y reduce la dependencia de que haya una persona pendiente del invernadero las 24 horas".

​Integración de sistemas
En el caso de empresas medianas, grandes explotaciones y, especialmente, semilleros e industria auxiliar, el foco está en la integración de sistemas. "Hoy en día hay muchos sistemas aislados que no se comunican entre sí. Nuestro trabajo consiste en poner una capa superior que los integre, recoja todos los datos y permita operarlos de forma conjunta".

Uno de los proyectos recientes, desarrollado en un semillero de Murcia, ha permitido automatizar completamente la dosificación de riego sin cambiar la infraestructura existente. "Hemos integrado máquinas de riego de 20 años y bombas de dosificación de más de 10 años. No se ha sustituido nada: simplemente hemos conectado los sistemas".

El resultado es una reducción de costes, mayor fiabilidad y liberación de mano de obra para tareas de mayor valor añadido. "Hemos pasado de una persona ajustando manualmente bombas cada pocos minutos, a un sistema que ejecuta la planificación de riego automáticamente".

​Inteligencia artificial aplicada
Uno de los aspectos más llamativos del sistema es la interacción mediante mensajería. "El operario puede enviar un mensaje de voz indicando la planificación de riego por sectores. El sistema lo interpreta, confirma que lo ha entendido correctamente y lo ejecuta al día siguiente".

© Invernadero Inteligente

Para Francisco, es importante subrayar que la inteligencia artificial no es un concepto vacío. "La IA es una herramienta real, que detecta desviaciones respecto a los patrones habituales y avisa de posibles errores antes de que tengan impacto en la producción. No venimos a sustituir a nadie, sino a echar una mano. Un error de riego puede costar miles de euros, sobre todo en explotaciones pequeñas, donde los márgenes están muy ajustados".

​Tres fases en la evolución del invernadero
Desde su experiencia, Francisco identifica tres grandes fases en la evolución de la horticultura bajo plástico:

  • Sensorización, una fase ya bastante madura y con buena penetración, especialmente gracias a soluciones asequibles y con retorno rápido.
  • Automatización, actualmente en expansión, sobre todo en explotaciones medianas y grandes y en la industria auxiliar, aunque con mayores barreras de inversión.
  • Robotización, que llegará a medio y largo plazo.

"Las empresas han entendido que el futuro pasa por el dato: recogerlo, organizarlo e integrar todos los sistemas, e Invernadero Inteligente está ahí para ayudarles", concluye Francisco. "No vendemos promesas, sino soluciones prácticas que ahorran dinero, reducen errores y mejoran la gestión de la producción".

© Invernadero InteligentePara más información:
Invernadero Inteligente
T. +34 950 821 001
www.invernaderointeligente.es/

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