Autoplants presentó equipos con sensores y monitoreo en tiempo real para automatizar el riego y activar protección antiheladas, logrando ahorro de agua y soporte remoto. En el contexto agrícola, el tiempo y el recurso hídrico son limitados, y el frío puede ocasionar pérdidas de cultivo. Julián Mauro, director de Autoplants, explicó en #LA17 el funcionamiento de sistemas que combinan sensores de suelo y ambiente con inteligencia artificial para gestionar el riego de modo automatizado y activar protección sin intervención del productor.
Mauro indicó que el objetivo va más allá de "regar", enfocándose en hacerlo con información continua y en tiempo real. El sistema evalúa la humedad del suelo y variables ambientales, procesa datos y decide cuándo abrir una electroválvula o encender una bomba, operando "sin que el productor o la productora tenga que hacer prácticamente nada".
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El proyecto se originó en la Escuela Politécnica de Esquel buscando un trabajo técnico con impacto social. Mauro recordó una frase de Eduardo Miserendino del INTA que los orientó: "Chicos, ¿por qué no hacen algo relacionado a las plantas?". Esto impulsó el diseño del primer prototipo, que luego se desarrolló en Buenos Aires con su propia electrónica. Incorporaron inteligencia artificial, permitiendo que los sistemas tomen decisiones más precisas que una persona: "Nuestros sistemas de riego inteligentes son capaces de regar las plantas mejor que prácticamente cualquier ser humano", indicó Mauro.
Para los productores en climas fríos, la helada es un desafío crítico. Mauro describió un dispositivo que captura la temperatura cada 30 segundos y activa el riego fino si hay riesgo de helada. Explicó que la capa de hielo actúa como un "iglú", protegiendo el interior del cultivo.
El acceso a la energía es vital en zonas rurales. El sistema puede conectarse tanto a la red eléctrica como a energías alternativas. "Esto se puede conectar a 220 o a un panel solar, a un aerogenerador", afirmó Mauro, mencionando pruebas con un productor utilizando generación eólica.
Mauro mencionó pruebas en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, usando un invernadero dividido en dos para comparar rendimientos. El equipo automatizado permitió un ahorro del 50% de agua y un 15% más de crecimiento de las plantas frente al riego manual. También se observó un cambio en el cultivo con plantas "más verdes".
El apoyo técnico es parte del servicio, previniendo que fallos afecten al productor. El sistema es monitoreado y notifica a la empresa incluso antes que el usuario sea consciente de cualquier desvío. "Nos llega un aviso incluso antes que el productor se dé cuenta", explicó Mauro, permitiendo solucionar problemas de manera remota.
Fuente: lu17.com