Expertos indican que las fluctuaciones climáticas, comunes en Colombia, afectan de manera crucial al suelo y al agua, pilares del sector agrícola. Largas lluvias y sequías prolongadas incrementan el riesgo de inundaciones, de erosión y de disminución de las fuentes hídricas, según el Boletín Agroclimático de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (Upra) de noviembre de 2025.
La confirmación de la fase de La Niña en el Pacífico Ecuatorial intensifica este panorama. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) recalca aumentos de 10% a 40% en las precipitaciones en la región Andina. César Augusto Botero, del Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ciat), expresa: "Las inundaciones provocan la alteración del equilibrio del suelo, afectando la dinámica de circulación de nutrientes como el agua y el aire".
Cerca del 25% del territorio colombiano enfrenta distintos niveles de estrés hídrico. La situación es más crítica en La Guajira, Valle del Cauca, Córdoba y Llanos Orientales, áreas con alta actividad productiva y presión climática elevada. De noviembre de 2025 a abril de 2026, se estima que 116.000 hectáreas en la Frontera Agrícola están en riesgo por el exceso hídrico, particularmente en la región andina .
La saturación del suelo puede causar encharcamientos y deslizamientos, afectando cultivos de café, papa y frutales. Botero explica que "las variaciones climáticas influyen directamente en los indicadores de calidad del suelo, desde su capacidad para almacenar agua hasta la actividad biológica que permite el movimiento de nutrientes".
Para mitigar estos efectos, prácticas como el uso de coberturas vegetales, la siembra en curvas de nivel y la rotación de cultivos resultan fundamentales. Estas técnicas ayudan a combatir la erosión y optimizar la fertilidad del suelo. La Upra recomienda implementar sistemas de drenaje y revisar la infraestructura para evitar problemas de acumulación de agua.
El uso eficiente de los recursos y la optimización del suelo y del agua son vitales para minimizar el impacto ambiental. La Alianza Bioversity International y el Ciat promueven el desarrollo de variedades de cultivos resistentes a climas extremos y de sistemas que mejoren la resiliencia del suelo.
Los pequeños y medianos productores en áreas de agricultura comunitaria son clave para la adopción de técnicas conservacionistas. Se estima que 41.000 hectáreas están en riesgo por el exceso hídrico, y zonas como Boyacá, Cundinamarca y Norte de Santander necesitan atención especial. Tecnologías como la agricultura de precisión y el monitoreo satelital se recomiendan para aumentar la resiliencia y mitigar el riesgo climático.
Fuente: www.agronegocios.co