¡Suscríbase a nuestra newsletter y manténgase al día con las últimas noticias!

Suscribirse Ya soy suscriptor

Está usted usando un software que bloquea nuestros anuncios.

Ya que publicamos noticias gratuitamente, dependemos de los ingresos de nuestros banners. Por favor, le rogamos que desactive su bloqueador de anuncios y recargue la página para poder seguir visitando esta web.
¡Gracias!

Haga clic aquí para leer la guía de cómo desactivar su bloqueador de anuncios.

Sign up for our daily Newsletter and stay up to date with all the latest news!

Suscripción I am already a subscriber
Informe OBS: Analizando el futuro de la industria floral (2025-2030)

España se sitúa como el decimotercer exportador mundial de flores, con ingresos que rondan los 60 M€

OBS Business School, institución perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades, publica el informe Analizando el Futuro de la Industria Floral, elaborado por las profesoras Lucía Somalo y Claudia Núñez, un mercado que ha facturado a inicios de 2025 entre 31.000 y 39.000 millones de dólares a nivel global, y que representa uno de los motores de empleo más intensivos en mano de obra del sector agrícola.

© Dwight Smith | Dreamstime

"Históricamente, el sector operaba bajo una estabilidad predecible donde la demanda se ajustaba a rituales sociales y ciclos biológicos. Pero la transformación socioeconómica de finales del siglo XX ha provocado una desestacionalización absoluta del mercado. Mediante el uso de invernaderos de alta tecnología y una logística de frío extremo que no admite interrupciones, la industria ha logrado separar el producto de su geografía y su tiempo natural. La flor ha evolucionado de ser un producto biológico, a convertirse en un bien de consumo global. Sin embargo, esta eficiencia ha derivado en una paradoja de márgenes muy ajustados y una creciente vulnerabilidad (el beneficio neto de las floristerías minoristas está en niveles críticos del 3-5%). Factores como la presión climática y energética, la inflación y los desafíos logísticos de la última milla han forzado al sector a enfrentar limitaciones, impulsando una reestructuración operativa y estratégica".

"La industria de las flores está hoy en un punto de inflexión. La presión climática y energética, con sus implicaciones en costes y sostenibilidad, ya no es una amenaza lejana, sino una realidad diaria que exige adaptaciones urgentes en la producción. Y al mismo tiempo, los modelos digitales que surgieron con fuerza en la última década están siendo sometidos a una revisión forzada".

"Los grandes hubs de producción y distribución de flores están en los Países Bajos, Colombia, Ecuador y Kenia (España se encuentra en el puesto 13 de los mayores exportadores). Sin embargo, hoy es un arma de doble filo: por un lado, esta hiperconcentración geográfica permite economías de escala y una estandarización necesaria para el mercado de masas; por otro, crea una dependencia sistémica donde cualquier alteración climática, sanitaria o política provocaría una onda expansiva que desestabilizaría los precios y el suministro a nivel mundial".

© Ahavelaar | Dreamstime

El consumo de flores
La transformación cultural impulsada por las nuevas generaciones es un motor clave de este cambio. Para ellas, la flor trasciende su rol de regalo ocasional o lujo puntual y se convierte en un elemento de autocuidado, expresión personal y contenido digital (representa ya el 38% del mercado total en núcleos urbanos europeos). Comprar flores para uno mismo se ha normalizado hasta equipararse a otras rutinas de bienestar como la alimentación consciente o la decoración de interiores".

"La nueva demanda rechaza la estandarización industrial y valora la autenticidad, la imperfección y la coherencia ética. Su interés se desplaza desde la flor como objeto físico, hacia la experiencia, lo que explica el auge de los flower bars y los talleres de co-creación. Las redes sociales han convertido un ramo de flores en parte de una narrativa completa: cómo se compra, cómo se arregla, dónde se coloca en casa e incluso cómo se marchita. Se ha convertido en una extensión de la propia identidad".

"Ello genera nuevas oportunidades para los floristas si saben ofrecer selecciones que conecten profundamente con los valores del comprador; productos florales que sean 'instagrammables'. Esto implica diseños que capturen la atención visual y con empaquetados muy cuidados, concebidos como parte del ritual y de la experiencia compartida en redes. El énfasis en las suscripciones para el hogar y el bienestar personal también abre un nuevo campo de crecimiento. Y por supuesto, continúan teniendo gran importancia los grandes eventos como las bodas, donde triunfan cada vez más los ramos asimétricos, las combinaciones cromáticas inesperadas, los verdes imperfectos y el uso de flores silvestres o menos tradicionalmente elegantes".

© Ahavelaar | Dreamstime

"Un punto de inflexión crucial en esta dinámica ha sido el resurgimiento del debate público sobre el uso de pesticidas en la floricultura. Se ha puesto de manifiesto la ausencia de límites legales equiparables a los de la alimentación en cuanto a residuos químicos en flores. El comprador, por su parte, demanda cada vez más transparencia sobre el origen, los procesos de cultivo y el impacto ambiental".

Descargar informe.

Fuente: obsbusiness.school

Fecha de publicación:

Artículos relacionados → Ver más