Según un viejo dicho sobre los sistemas, las herramientas y la oportunidad nunca coinciden. Suele decirse en tono de broma, pero deja de tener gracia cuando se observa cómo se materializa en los mercados reales. El cannabis en Estados Unidos ha vivido durante años en ese vacío, con avances políticos por un lado y restricciones estructurales que se resisten a desaparecer por el otro.
Anthony Coniglio, consejero delegado de NewLake Capital Partners, observa de cerca esa desconexión. Dirigir un REIT de arrendamiento neto centrado exclusivamente en activos inmobiliarios vinculados al cannabis lo sitúa en la intersección entre los mercados de capitales, los reguladores y los operadores. "Compramos propiedades a operadores de cannabis y para operadores de cannabis", explica Anthony. "Esa estructura permite a nuestros socios concentrar su capital en la gestión de su negocio".
NewLake es actualmente el segundo mayor propietario de inmuebles vinculados al cannabis en Estados Unidos, y Anthony sostiene que la coherencia es más importante que el tamaño. "Si te presentas con la intención real de servir a tu base de clientes, el negocio acaba llegando", afirma.
La reclasificación no es el objetivo final
Desde el punto de vista político, Anthony considera que la reclasificación federal es un paso importante, pero ni siquiera es el objetivo final del cannabis. "La reclasificación es positiva", indica. "Los elementos del 280E son importantes. Es un gran paso hacia la normalización, especialmente en lo que respecta al acceso al capital". Esa normalización, sin embargo, tiene límites. "Lo que no hace es eliminar las barreras estructurales para realizar esas inversiones", señala Anthony. "Sigue siendo necesaria más legislación".
Puede que no sea una sorpresa, pero SAFE Banking sigue siendo fundamental en esa conversación. "Necesitamos el puerto seguro adecuado", afirma. "No solo para los bancos, sino también para los mercados bursátiles".
Según Anthony, el interés por el cannabis ya está volviendo, aunque con cautela. "Hay un nuevo interés sobre la mesa", asegura. "Es real, pero todavía modesto si se compara con el potencial total que se desbloquearía cuando los mercados de capitales se abran por completo".
Anthony espera que la próxima fase se desarrolle de forma desigual. "Algunos estarán dispuestos a asumir el riesgo y entrar antes", afirma. "Otros esperarán a la fecha de entrada en vigor de la norma federal. Y luego está el grupo más numeroso, el de los que sencillamente no pueden ejecutarla todavía por limitaciones internas".
Las normas de custodia, los requisitos de cumplimiento y los procesos institucionales ralentizarán la adopción incluso una vez finalizada la reprogramación. "No todos los bancos de custodia avanzan al mismo ritmo", afirma. "Este tipo de cambios necesita tiempo para asentarse en el sistema".
El CBD lidera el reconocimiento institucional del cannabis
Anthony anticipa un impacto más profundo y a largo plazo en el ámbito medicinal del cannabis, con la reclasificación abriendo la puerta a investigaciones reguladas y a ensayos clínicos reconocidos a nivel federal, empezando por el CBD. "El Gobierno está hablando de medicina basada en plantas", explica. "Y eso empieza con el CBD". No obstante, estos procesos no son rápidos. "Estamos hablando de años de trabajo, pero es la forma de obtener datos reales, no anecdóticos, sino datos de ensayos clínicos que demuestren eficacia y expliquen cómo funcionan realmente los cannabinoides".
Los operadores de cannabis podrían estar en una posición especialmente favorable para participar en ese proceso. "Las farmacéuticas crean el fármaco y luego buscan pacientes", señala. "Las empresas de cannabis ya tienen el producto y los pacientes". Como suele ocurrir, el reto está en la ejecución. "¿Cómo se transforma eso en un ensayo clínico que pueda presentarse ante la FDA?", se pregunta. "Ahí es donde podrían entrar en juego las alianzas entre productores y farmacéuticas".
En cuanto a los productos derivados del cáñamo y los cannabinoides sintéticos, Anthony ve con buenos ojos el mayor escrutinio legislativo sobre este segmento. "Por lo que he visto en los distintos estados, hay muy poca voluntad política para permitir que el THC sintético siga circulando". Las prohibiciones a nivel estatal van en aumento y la aplicación de la normativa se está endureciendo. "Vamos a ver cómo esos productos sintéticos desaparecen. Y cuando eso ocurra, será positivo para la industria regulada".
Anthony establece una clara distinción entre las bebidas con dosis bajas y los productos sintéticos que se venden fuera de los canales autorizados. "Parece que las bebidas con dosis bajas se aceptan bien", indica. "El verdadero problema son los productos sintéticos que se venden en gasolineras y tiendas de conveniencia".
En el conjunto del sector, Anthony habla más de resiliencia que de impulso. "Esta industria ha trabajado enormemente duro simplemente para seguir funcionando", explica. "Caída de ingresos, compresión de márgenes, aumento de la competencia y presión regulatoria. Es un entorno muy complicado". Los operadores se han adaptado en consecuencia. "Se han tomado decisiones difíciles", añade. "Se han ajustado plantillas. Algunos están sobreviviendo y otros están prosperando". Y el proceso aún no ha terminado. "Vamos a seguir viendo reestructuraciones en el sector. No hay vuelta atrás".
Aun así, espera que parte de la presión se alivie en la segunda mitad del año. "A medida que los productos sintéticos retrocedan, parte de las ventas volverá al mercado legal", señala. "No todas, pero sí algunas". Para Anthony, la reclasificación forma parte de una trayectoria más amplia. "El reconocimiento federal de que el cannabis es medicina es importante", concluye. "Respalda la expansión de productos, la aceptación social y, con el tiempo, la apertura de nuevos mercados".
Para más información:
NewLake Capital
www.newlake.com