El reciente acuerdo entre México y Estados Unidos, basado en el Tratado de Límites y Aguas de 1944, genera inquietud entre los agricultores de Tamaulipas debido al posible impacto en la disponibilidad de agua y la producción agrícola local.
Según el anuncio del gobierno estadounidense el 3 de febrero, México se compromete a entregar a Texas un volumen mínimo anual de 431.5 millones de metros cúbicos de agua del Río Bravo durante los próximos cinco años. Las autoridades mexicanas, como la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Secretaría de Medio Ambiente y la Comisión Nacional del Agua, confirmaron que este volumen se definió de acuerdo con las condiciones hidrológicas y los mecanismos del tratado bilateral.
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Productores del norte del país expresaron preocupación, ya que el acuerdo se realizó en un escenario de sequía. Edgardo Melhem, dirigente agrícola, indicó que la presa Falcón posiblemente no cuenta con suficiente agua para cumplir con el compromiso, lo que podría afectar el riego y el consumo en la región.
Por otro lado, en Nuevo León, la situación hídrica es menos crítica tras las lluvias de 2025. La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que el acuerdo no representa un riesgo para la población, subrayando que las dificultades se concentran en Tamaulipas, donde se están implementando medidas para abordar el problema.
En Tamaulipas, más del 50% de la población reside en ciudades fronterizas como Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros, zonas con intensa actividad agrícola y con exportaciones a Estados Unidos. Los productores locales están vigilantes ante el desarrollo de esta situación y de su potencial impacto en el sector agrícola.
Fuente: palabrasclaras.mx