El sector de flor cortada de Andalucía, concentrado en la costa noroeste de Cádiz, ha enfrentado desafíos recientes debido a los temporales que han afectado la región. Luis Manuel Rivera, de COAG, indica que, a pesar de poder preservar algunos cultivos para el Día de San Valentín, "gran parte de la cosecha se ha perdido".
La situación proyecta un panorama incierto para eventos importantes de la primavera como Semana Santa, bodas y comuniones. Rivera afirma que, aunque habrá flores, su cantidad se ha visto comprometida por las condiciones meteorológicas adversas. Los invernaderos que producen paniculata, crisantemos, antirrhinum y gerberas han sufrido pérdidas considerables.
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Rivera aboga por declarar Chipiona como zona catastrófica, a fin de facilitar el acceso a ayudas que mitiguen las pérdidas. También subraya la necesidad de un plan estratégico que aborde la gestión de acuíferos y proporcione soluciones frente a las inundaciones recurrentes, asegurando la continuidad y la viabilidad del sector de flor cortada.
Además de las flores, los floricultores también cultivan hortalizas, tanto en invernaderos como al aire libre, que han sido afectadas por las condiciones climáticas; productos como el puerro, la berenjena, y la zanahoria también han registrado pérdidas.
Chipiona, destacada como "el jardín de España", ve en la flor cortada un sector de importancia económica para Cádiz. Rivera insta a los consumidores a adquirir flores locales y a las administraciones a invertir en mejoras que beneficien al sector, con el fin de asegurar su sostenibilidad y promover el relevo generacional.
Lebrija, otro centro de producción de flor cortada, ha experimentado pérdidas similares debido a las lluvias intensas y a los vientos fuertes. El Ayuntamiento está evaluando solicitar la designación de zona catastrófica para enfrentar estas dificultades, que siguen a meses complejos para el sector.
Fuente: sevilla.abc.es