En los Andes de Ecuador, el cultivo intensivo de rosas se prepara para el Día de San Valentín, con millones de tallos enviados desde invernaderos a vitrinas internacionales. Los trabajadores clasifican los capullos por su salud y color, mientras los vuelos de carga se multiplican. Sin embargo, el escenario se complica con la reintroducción de aranceles en los EE.UU., lo que presiona los márgenes de exportación y la estabilidad económica de los productores.
Lizbeth, trabajadora en Cayambe, describe su rutina diaria, que consiste en inspeccionar cada capullo de rosa y asegurarse de que no presenten enfermedades ni magulladuras antes de empacar las rosas en manojos. Esta rutina es esencial para mantener la calidad exigida por el mercado internacional. La labor de los trabajadores subraya la importancia de la dedicación meticulosa al cultivo y al manejo de las rosas.
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Ecuador se alza como el tercer mayor exportador mundial de flores, después de los Países Bajos y Colombia. En los invernaderos se cultivan diversas variedades, que ofrecen tallos largos y pétalos firmes, cualidades demandadas por compradores internacionales. Lizbeth expresa: "Para nosotros las rosas son algo sencillo porque las vemos a diario, pero cuando llegan a otros países, creo que es una alegría".
El sector florícola de Ecuador comprende 6,200 hectáreas de plantaciones y emplea a 120,000 personas. La temporada de San Valentín representa el 30% de las ventas anuales. Alejandro Martínez, de Expoflores, proyecta un aumento en el volumen de exportación para este San Valentín, pero anticipa menores ingresos debido a un arancel del 15% impuesto por Donald Trump, sumado a la tasa existente del 6.8% sobre las exportaciones hacia EE.UU.
En el aeropuerto Mariscal Sucre de Quito, la temporada alta se asemeja a una línea de ensamblaje aéreo. Ramón Miró, presidente de Quiport, anticipa que las exportaciones aumenten aproximadamente un 6%. La dependencia del transporte aéreo y de las cadenas de frío es esencial para la industria, que busca preservar la frescura y la calidad de las rosas mientras se transportan a destinos internacionales.
Joan, quien prepara entre 26 y 40 paquetes de rosas por hora, comparte que regalar rosas es como "regalar el corazón". Esta temporada, marcada por tiempos ajustados y aranceles, destaca la resiliencia de la industria en Ecuador y su capacidad para seguir proporcionando calidad y significado a consumidores de todo el mundo.
Fuente: latinamericanpost.com