En los Países Bajos, la agencia empresarial RVO (Rijksdienst voor Ondernemend Nederland) está financiando un proyecto llamado SPROUT, con un presupuesto total de 5,6 millones de euros. El objetivo de este proyecto es ayudar al sector de los invernaderos a dejar de usar combustibles fósiles y, al mismo tiempo, facilitar la transición energética de los Países Bajos. El proyecto del consorcio lo lidera Francesco Lombardi, de la Facultad de Tecnología, Política y Gestión (TPM) de la Universidad Técnica de Delft.
En la actualidad, los invernaderos en los Países Bajos utilizan principalmente sistemas de cogeneración de calor y electricidad (WKK) que funcionan con gas natural y producen la electricidad, el calor y el CO₂ necesarios para el cultivo. También suministran electricidad a la red eléctrica nacional, aportando hasta un 11% de la producción eléctrica anual. Las instalaciones de cogeneración pueden producir energía cuando es necesario y representan el 10% de la capacidad eléctrica flexible total. Esto las hace muy importantes para gestionar las fluctuaciones en la red eléctrica, sobre todo ahora que la energía solar y eólica está en alza.
La flexibilidad es crucial
Sin embargo, para lograr los objetivos climáticos, los invernaderos deberán abandonar los sistemas de WKK que funcionan con gas y pasar a fuentes de energía renovables, como la geotermia o la energía solar. Si esta transición se lleva a cabo sin cambiar cómo interactúan con la red eléctrica, los invernaderos pasarían de ser proveedores de energía flexible a usuarios de energía inflexible, lo que reduciría la flexibilidad de la red y haría necesarias inversiones costosas en nuevas centrales de respaldo, tal y como ya está ocurriendo en algunas zonas.
El proyecto SPROUT (System-Positive, Replicable, Optimised Urban-horticultural Transitions) busca evitarlo mediante el desarrollo de Multi Carrier Energy Hubs (MC EHs) para los invernaderos . Estos centros combinan diversas formas de generación, conversión y almacenamiento sostenibles de distintos portadores de energía, como electricidad, calor, hidrógeno y CO₂. Este enfoque permite satisfacer las necesidades energéticas de los invernaderos y, al mismo tiempo, ayudar al sistema energético nacional a integrar más energía renovable y a reducir la congestión de la red. Estos centros avanzados se denominan "sistema-positivo" porque aportan flexibilidad a la red, en lugar de quitársela. Tal y como explica Lombardi: "El proyecto convierte a los invernaderos en un acelerador de la transición energética de los Países Bajos".
De la teoría a la práctica
SPROUT mostrará cómo funciona esto en la práctica mediante una demostración en un invernadero comercial del municipio holandés de Monster. Además, se están desarrollando herramientas para promocionar el concepto en todo el sector, como una aplicación web que permite a los productores diseñar su propio centro energético adaptado a sus necesidades, así como ejemplos de modelos de negocio viables.
Socios del proyecto
El proyecto lo dirige la TPM de la Universidad Técnica de Delft en colaboración con la Facultad de Ingeniería Mecánica, The Green Village (donde se realizará un proyecto piloto a pequeña escala) y el Innovation & Impact Centre. Otros socios incluyen empresas como Division Q, eFuelution, Resourcefully, o WestlandInfra, así como investigadores de la Universidad de Leiden y Wageningen University & Research.
Fuente: TU Delft