La propuesta presentada por el Gobierno español para regularizar a miles de migrantes en situación irregular ha generado debate sobre su impacto en la integración laboral y social en el sector agrícola. Esta medida, anunciada el 27 de enero, se plantea desde la perspectiva de los derechos humanos, pero tendrá un efecto decisivo en la agricultura debido a la creciente demanda de mano de obra durante las campañas.
El sector agrario, que emplea a más de 700.000 personas en España, enfrenta desafíos en la incorporación legal de trabajadores extranjeros. En provincias como Almería, la falta de mano de obra regular es notable, lo que impulsa a organizaciones como COAG a pedir que el proceso de regularización considere las necesidades del campo.
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Según Andrés Góngora, secretario general de COAG Almería, es esencial que los migrantes en España puedan acceder a permisos de residencia y, si son mayores de edad, también a permisos de trabajo, para resolver la escasez de mano de obra agrícola. Sin embargo, los procedimientos de la ley de extranjería, como el arraigo social y laboral, dificultan el acceso al empleo. Góngora comenta que "no era un proceso difícil, pero era la única manera que podíamos tener para que pudiera trabajar dentro de una explotación".
En términos de condiciones laborales, se descarta la idea de pagar cinco euros por hora, como afirmaron algunos migrantes. Según Góngora, en Almería, el salario es de aproximadamente 7,5 euros por hora, con cotización a la Seguridad Social y prestaciones asociadas. Cualquier caso de abuso debe ser informado a las autoridades, enfatiza.
La falta de papeles puede acarrear multas de entre 10.000 y 60.000 euros por cada trabajador irregular y, en casos graves, puede implicar responsabilidades penales. "Es un tema muy serio y la mayoría de los agricultores de la provincia no nos la jugamos", señala Góngora.
Desde COAG se insiste en que el proceso de regularización debe ajustarse a la realidad del sector agrario, especialmente ante condiciones como contratos de 12 meses, que resultan incompatibles con la naturaleza estacional del campo. En Almería, el sector agrario emplea a unas 46.000 personas y es crucial que la regularización contribuya a mitigar la escasez de mano de obra.
Finalmente, aunque la medida podría resolver problemas persistentes, Góngora subraya la necesidad de acompañar este proceso con formación en habilidades agrícolas y lengua española para facilitar la integración y profesionalización del sector.
Fuente: huffingtonpost.es