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FAO advierte: Urge transformar los sistemas agroalimentarios para enfrentar crisis globales

En el episodio inaugural del nuevo pódcast de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), "El trabajo que hacemos", se presenta una entrevista al economista jefe de la agencia, Máximo Torero, quien advierte que los sistemas agroalimentarios del mundo necesitan una transformación profunda para resistir los choques crecientes que amenazan la estabilidad global: eventos climáticos extremos, conflictos armados, presiones económicas y migración forzada.

La entrevista ofrece una mirada inédita sobre cómo datos en tiempo real, ciencia y política se integran para monitorear riesgos y coordinar acciones anticipadas en materia de seguridad alimentaria.

© AARC

Un nuevo paradigma: actuar antes de la crisis
Torero explica que la "sala de crisis" creada para anticipar eventos críticos —sequías, inundaciones, ciclones, plagas, brotes de enfermedades y estallidos de conflicto— mediante sistemas de monitoreo y análisis continuo. En un mundo donde los choques se multiplican e intensifican, la FAO apuesta por pasar de la reacción tardía a la acción anticipatoria.

Según el economista jefe, invertir antes de que un desastre impacte directamente en los agricultores no solo reduce las pérdidas humanas y económicas, sino que también genera un retorno de siete a uno por cada peso invertido. Esto, afirma, convierte la acción temprana en una de las herramientas más rentables del sistema humanitario.

Torero también destaca un esfuerzo innovador: involucrar al sector asegurador privado mediante el uso de disparadores probabilísticos, que permiten activar pagos de seguros cuando la probabilidad de un evento destructivo es alta, incluso antes de que ocurra. Este enfoque podría multiplicar por diez la cobertura actual y compensar la caída del financiamiento internacional.

Hambre, migración y seguridad global: un ciclo que se retroalimenta
Torero subraya que el hambre no es un problema aislado, sino un factor que afecta la estabilidad regional e internacional. Donde la gente no puede alimentarse, aumentan las tensiones sociales, las migraciones forzadas y el riesgo de conflicto. "Cuando una familia no tiene cómo alimentar a sus hijos, cambia su comportamiento", afirma. "Las personas se ven obligadas a actuar desesperadamente".

Los agricultores pequeños, en particular, operan en entornos de alto riesgo sin acceso a la información, la tecnología y los recursos que sí poseen los productores más grandes. Para la FAO, proveer bienes públicos globales, como mapas de suelos, pronósticos climáticos y recomendaciones agronómicas fiables, es esencial para reducir esta brecha.

La seguridad alimentaria, sostiene, debe entenderse como un pilar de la seguridad nacional y de la construcción de paz.

Inversiones estratégicas para un mundo menos vulnerable
Para fortalecer los sistemas agroalimentarios, Torero identifica cuatro prioridades:

  • Reorientar los subsidios agrícolas, eliminando distorsiones y destinándolos a cultivos de alto valor, de nutrición y de resiliencia climática.
  • Coordinar a los bancos de desarrollo para reducir duplicidades y financiar inversiones alineadas con las necesidades reales.
  • Aumentar el financiamiento climático para la agricultura, un sector subatendido pese a ser clave para la reducción de emisiones.
  • Atraer inversión privada mediante planes de inversión claros, basados en datos y con mecanismos sólidos de reducción de riesgos.
  • Estas líneas de acción se enmarcan en la visión de la FAO: mejor producción, mejor nutrición, mejor ambiente y mejor vida.

Una lección desde la guerra en Ucrania
Torero relata cómo la guerra en Ucrania desestabilizó los mercados globales de trigo, maíz, aceite de girasol y fertilizantes, afectando a países dependientes de las importaciones. La FAO apoyó la expansión de la capacidad de almacenamiento en Ucrania, analizó el impacto en los flujos comerciales y colaboró para evitar disrupciones fatales en el suministro de fertilizantes.

El conflicto evidenció un riesgo creciente: la concentración de la producción agrícola en menos países, lo que incrementa la vulnerabilidad ante cualquier nueva crisis.

Tecnología y datos para transformar el campo
Uno de los proyectos estrella de la FAO, liderado por Torero, utiliza datos geoespaciales avanzados para identificar zonas de alto potencial agrícola y diseñar planes de inversión que impulsen el desarrollo rural.

Activa ya en más de 80 países, la iniciativa ha logrado atraer inversión privada y acelerar proyectos productivos en América Latina, África y Asia, con resultados tangibles: cadenas de valor revitalizadas, agricultura climáticamente resiliente y reducción de pérdidas postcosecha.

El mensaje final: no hay espacio para la complacencia
Pese a las crisis recientes —pandemia, guerras, fenómenos climáticos extremos— los sistemas agroalimentarios han demostrado una sorprendente capacidad de resistencia. Pero Torero insiste en que el mundo no debe confiarse. Con amenazas crecientes, la única vía segura es fortalecer la preparación, mejorar la anticipación y sostener inversiones que garanticen alimentos suficientes, sostenibles y accesibles para todos.

Fuente: aarc.com.mx

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