Desde hace 25 años, Ektar by IDMAT basa su experiencia en una firme convicción: "proteger los cultivos es asegurar el futuro de las explotaciones". Nacida a principios de los años 2000 de la unión de un especialista en estructuras industriales y un arboricultor enfrentado a los factores del tiempo en sus manzanos, la empresa desarrolló inicialmente soluciones antigranizo antes de dar un paso más. "En aquella época, trabajábamos principalmente con redes y cables, pero muy pronto la idea fue añadir un tejado y después encerrar por completo las estructuras para crear una verdadera barrera de protección", explica Michael Abraham, miembro del servicio técnico encargado de las relaciones con los clientes y del desarrollo de proyectos en la isla de Reunión. Una evolución progresiva que ha dado lugar a una solución completa: ABRI PRO +.
© Aurélie Pintat | HortiDaily.es
De la arboricultura a la horticultura para apoyar los cultivos de temporada
Históricamente posicionada en la arboricultura, la empresa amplió su campo de acción hace más de diez años hacia la horticultura. En 2016, vieron la luz las primeras jaulas de horticultura, antes de ser estructuradas y certificadas. "Queríamos ir más allá de las simples mallas. El objetivo era crear un sistema hermético, con una cámara de acceso peatonal, y ahora estamos avanzando hacia una cámara de acceso con dos puertas para maquinaria, para limitar todavía más la introducción de plagas", explica Michael Abraham.
En la actualidad, ABRI PRO + incluye hermeticidad a prueba de insectos, postes con garantía de 20 años, anclajes seguros y mallas a medida. Certificado por SOCOTEC, el sistema se considera incluso por algunos productores una alternativa a los seguros. "En un momento en que los seguros son cada vez más caros y pagan cada vez menos indemnizaciones, algunos productores optan por invertir directamente en un refugio que les proteja del granizo y del viento más que de las heladas", detalla.
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Una barrera física contra las presiones climáticas y sanitarias
Granizo, viento, calor, lluvia e insectos: el refugio actúa como una protección multifactorial. No solo reduce el impacto del viento en un 45%, sino que también ralentiza la evapotranspiración y limita la evaporación del agua hasta en un 50%. "Bajo el refugio, el viento se atenúa mucho. Esto reduce la desecación del suelo y permite adaptar el itinerario técnico, sobre todo en materia de riego", explica Michael Abraham.
El ahorro de agua es otra ventaja, y el sistema es perfectamente compatible con el riego por goteo o por aspersión. Además del aspecto climático, el cierre hermético constituye una auténtica barrera física contra las plagas. "Se trata de una alternativa muy interesante, dada la reducción del número de materias activas autorizadas para el control químico. Además de actuar como barrera física, nuestro sistema facilita la introducción y la eficacia de la PBI (protección biológica integrada)".
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Limitar eficazmente las pérdidas de rendimiento
Aunque la empresa se mantiene humilde y prefiere hablar en términos de limitación de las pérdidas más que de aumento de los rendimientos, el dispositivo propuesto ha permitido, no obstante, a algunos cultivadores ganar mucho en cuanto a eficacia: "Un productor de plantas aromáticas nos dijo que había efectuado un corte adicional gracias a nuestro refugio, pero no decimos que aumentemos sistemáticamente los rendimientos, sino que limitamos las pérdidas. Y en el contexto actual, eso ya es fundamental". Otra ventaja es que la instalación no requiere grandes movimientos de tierra. Incluso en terrenos accidentados, la estructura puede adaptarse de modo que los cultivos puedan volver a cultivarse rápidamente.
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Una implantación estratégica en Francia continental y en los departamentos y territorios de ultramar
La empresa se ha desarrollado mucho en los departamentos y territorios franceses de ultramar, sobre todo en la isla de la Reunión y próximamente en Guadalupe, donde la presión de las plagas es constante y los métodos de lucha química son limitados. "Sin invierno que rompa los ciclos, las plagas están presentes durante todo el año. Ahí es donde entra en juego la barrera física. Además, las estructuras están diseñadas para resistir vientos fuertes de hasta 100 km/h (norma SOCOTEC), una gran ventaja en zonas afectadas por ciclones".
En Francia metropolitana, el interés por estas soluciones físicas parece incrementarse: "En la última feria SIVAL, aumentaron las solicitudes, incluso de viveristas que se enfrentaban a quemaduras de plantas relacionadas con las olas de calor, interesados en la sombra que proporcionan los refugios". Por iniciativa de Michael Abraham, la empresa también se ha embarcado en un proyecto que le interesa mucho: el proyecto Climatveg 2, para hacer frente a los retos climáticos del futuro.
"No pretendemos sustituir a los invernaderos ni permitir el cultivo de tomates en invierno. Proponemos una solución adaptada a los cultivos de temporada al aire libre, que protege sin artificializar, para que, a pesar de los problemas cada vez mayores, los productores puedan seguir cultivando en las mejores condiciones posibles", concluye Michael Abraham.
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Para más información:
Robin Descordes
Ektarde IDMAT
Tel.: 06 11 84 01 03
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Cédric Bonnin
Tel.: 05 49 95 46 07
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