Gareth Redmond-King, director del Programa Internacional de la Unidad de Inteligencia sobre Energía y Clima, comenta los análisis que indican que el cambio climático aumentó la intensidad de las lluvias extremas que provocaron inundaciones en algunas zonas del Mediterráneo occidental, como España, Portugal y Marruecos, de donde el Reino Unido importa importantes volúmenes de frutas y hortalizas frescas.
Señala que los expertos en alimentación y los asesores gubernamentales en seguridad nacional han identificado el cambio climático como un factor de riesgo para el suministro de alimentos. Afirma que reducir las emisiones a cero neto se considera un enfoque científico para limitar los futuros impactos climáticos, como los recientes episodios de lluvias torrenciales en España, Marruecos y Portugal.
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Redmond-King indica que dos quintas partes de los alimentos que consume el Reino Unido son importados y que el año pasado las importaciones procedentes de España, Portugal y Marruecos ascendieron a 5.400 millones de libras. Entre las 30 principales importaciones de alimentos había más de 500 millones de libras de tomates, pimientos dulces y pepinos, y casi 500 millones de fresas, frambuesas y otras berries. También se importaron más de 150 millones de libras de coliflores y brócoli. Estos productos no suelen cultivarse en el Reino Unido en esta época del año, lo que provoca una dependencia estacional del suministro exterior.
Añade que los efectos relacionados con el clima en los países exportadores, combinados con la segunda peor cosecha registrada en el Reino Unido el año pasado, pueden afectar a la calidad de los alimentos y reducir los volúmenes disponibles. Si persisten estas condiciones, puede aumentar la competencia entre los compradores, subir los precios y producirse una escasez de suministros en los puntos de venta al consumidor.
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