La reciente decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos, que invalida los aranceles del 10% sobre productos agrícolas peruanos aplicados entre abril de 2025 y febrero de 2026, presenta un escenario complejo para el sector agroexportador peruano. Este fallo afecta productos clave como arándanos, uvas, cítricos y espárragos, que representan más del 60% de la canasta exportadora peruana al mercado estadounidense.
Matías Araya, especialista en comercio internacional de Araya & Cía. Abogados, indica que la decisión judicial permite la posibilidad de recuperar estos aranceles. Sin embargo, para los exportadores, el proceso plantea desafíos técnicos y económicos, ya que la devolución solo beneficiará a quienes puedan demostrar pagos con liquidaciones y documentación aduanera ante la CBP de Estados Unidos.
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El fallo declara que la Ley de Poder Económico de Emergencia de 1977 no era adecuada para imponer tales aranceles, ya que estos requerían la aprobación del Congreso. Los exportadores afectados disponen de 180 días para presentar reclamos formales ante las autoridades aduaneras, a fin de asegurar la devolución de los aranceles.
Un aspecto esencial de este proceso es la gestión de la cesión de derechos, especialmente en casos en los que el importador de registro no coincide con el exportador directo. Este procedimiento, conocido como Assignment of Rights (AOR), debe estar debidamente estructurado para evitar complicaciones.
El fallo no asegura la eliminación futura de aranceles para exportaciones peruanas. Posteriormente a la decisión judicial, el gobierno estadounidense aplicó un nuevo arancel general del 15%, reducido posteriormente al 10% bajo la Sección 122 del Código de Comercio de 1974, con vigencia de 150 días salvo prórroga por el Congreso.
La recuperación de aranceles, si bien puede aliviar parcialmente la carga económica, implica una revisión exhaustiva de la documentación y asesoría legal especializada. La alternativa de diversificar mercados presenta sus propias dificultades, dado el volumen y el valor del mercado estadounidense.
Otros mercados, como la Unión Europea, multiplican sus exigencias regulatorias para las importaciones agrícolas, lo que incrementa la complejidad de cualquier estrategia de diversificación.
Para Araya, el sector agroexportador peruano opera en un contexto internacional dinámico. La gestión técnica y legal de aranceles resultará clave para mantener competitividad. Mantener registros detallados y actuar con rapidez en la gestión de reclamos son recomendaciones para evitar perder el derecho a las devoluciones.
La situación resalta la vulnerabilidad de los sectores dependientes del trabajo ante la política comercial global y recalca la necesidad de fortalecer la capacidad técnica y legal de las empresas peruanas para manejar escenarios regulatorios cambiantes.
Fuente: www.infobae.com