La amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de romper las relaciones comerciales con España, en respuesta a la negativa del gobierno de Pedro Sánchez a colaborar en su ofensiva contra Irán, ha encendido las alarmas en Andalucía. El sector agroalimentario, vital para la economía regional, indicó que podrían perderse casi 3.000 millones de euros en exportaciones si el aviso se materializa. Así lo declaró Miguel Ángel Jiménez, secretario general de Landaluz, asociación que representa al sector agroalimentario andaluz, y destacó que Estados Unidos es un mercado estratégico.
En 2025, las exportaciones andaluzas a Estados Unidos sumaron 2.607 millones de euros, equivalentes al 6,4% del total y al 1,4% del PIB de la región. Andalucía es la segunda región española en ventas a EE. UU., concentrando el 15,6% de las exportaciones nacionales. Según Landaluz, esta situación ha ralentizado las operaciones comerciales con Estados Unidos debido a las dudas sobre la política arancelaria, lo que ha provocado la detención de pedidos de importadoras. Estados Unidos es clave para el aceite de oliva, con un 16% de las exportaciones, y la aceituna de mesa, con un 17% de las ventas al extranjero.
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Jiménez destacó que las empresas han invertido en promoción en Estados Unidos, donde "valoran los productos andaluces y los conocen", lo que dificulta encontrar otros mercados, ya que esto requiere años de trabajo. Lamentó que el sector agroalimentario "siempre paga los platos rotos" en los conflictos diplomáticos, confiando en que la situación se maneje por los "cauces normales" internacionales.
La empresaria almeriense Asempal alertó sobre el incremento de los precios de fertilizantes y plásticos como consecuencia del conflicto. Cecilio Peregrín, presidente de Asempal, señaló que hay "incertidumbre" sobre cómo afectará el bloqueo comercial y la guerra en Oriente Medio a los costes empresariales. Peregrín destacó la necesidad de "prudencia" y "coordinación con la UE" para proteger el empleo y la actividad, advirtiendo de un posible aumento de los precios de la energía, el transporte y las materias primas.
El conflicto podría desestabilizar la economía, afectando la inflación y la competitividad de las empresas, las pymes y los autónomos. También hay riesgo de distorsiones comerciales, derivadas de cambios en los flujos internacionales y de la presión de otros países productores sobre el mercado europeo.
En Jerez, César Saldaña, presidente del sector del vino, expresó preocupación por el impacto en el sector en 2025 ligado a los aranceles de Trump, que provocaron una caída del 24% en las exportaciones al mercado norteamericano antes de la aplicación de estos gravámenes en agosto.
Fuente: www.larazon.es