La digitalización del invernadero avanza rápidamente, y uno de los desarrollos más prometedores en este ámbito es el uso de drones autónomos para monitorizar el estado de los cultivos. Entre los drones para invernaderos se encuentran los desarrollados por la empresa tecnológica Corvus Drones, distribuidos en España por Burés Innova, que ya están comenzando a utilizarse en viveros, semilleros y explotaciones hortícolas para analizar el desarrollo de las plantas, detectar enfermedades y optimizar la toma de decisiones agronómicas.
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Según explica Silvia Burés, de Burés Innova, los drones representan una nueva forma de observar el cultivo con un nivel de detalle difícil de conseguir mediante inspecciones manuales. "Con los drones se puede hacer control de calidad de las plantas: contar el número de flores abiertas, el número de frutos o determinar si esos frutos están maduros y tienen calidad comercial", explica. "Este tipo de análisis se realiza mediante cámaras y sistemas de inteligencia artificial capaces de interpretar las imágenes captadas durante el vuelo".
"Uno de los principales campos de aplicación es el seguimiento de cultivos en semilleros. En estos entornos, donde el número de plantas puede ser muy elevado, el uso de drones permite automatizar tareas que tradicionalmente requerían inspecciones manuales: se puede hacer un recuento de plantas sanas, vivas e incluso detectar las que están enfermas", señala Burés.
El dron vuela de forma autónoma dentro del invernadero y recopila imágenes de las bandejas o líneas de cultivo. Posteriormente, los algoritmos analizan los datos y generan indicadores sobre el estado del material vegetal.
"Esta tecnología también permite hacer inventarios precisos del cultivo. En sistemas donde cada lote o bandeja está identificado mediante códigos QR, el dron puede registrar automáticamente la información y actualizar los datos del invernadero".
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La detección temprana de enfermedades es un factor crítico en los sistemas de producción intensiva, especialmente en un momento en el que el uso de fitosanitarios está cada vez más regulado.
"Puedes programar el dron para identificar enfermedades específicas, como oídio u otros hongos, y localizar exactamente dónde está el problema", explica Burés. "Esto permite a los productores actuar de forma localizada. En lugar de tratar todo el invernadero, el productor puede intervenir únicamente en las plantas afectadas, reduciendo el uso de productos fitosanitarios y evitando la propagación del problema".
Inteligencia artificial para analizar el desarrollo del cultivo
La incorporación de inteligencia artificial es clave en este tipo de soluciones. "A partir de las imágenes recogidas por el dron, el sistema puede evaluar parámetros como el tamaño de la planta, su desarrollo vegetativo o el estado fenológico e identificar el punto óptimo de crecimiento", indica Burés. "Esto resulta especialmente útil en cultivos ornamentales o en programas de mejora varietal. En floricultura, por ejemplo, el dron puede contabilizar el número de flores o determinar cuándo una flor está abierta o a punto de abrirse, ayudando a prever cuándo las plantas estarán listas para salir al mercado".
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Automatización total del proceso
Los drones diseñados para el interior de invernaderos son dispositivos pequeños y completamente autónomos. "Operan desde una base de carga instalada en la instalación agrícola. Cuando programas su trabajo, sale al invernadero, realiza el vuelo y luego vuelve automáticamente para recargar la batería", explica Burés.
"Estos drones están diseñados específicamente para operar en interiores, donde el GPS no está disponible. Para ello utilizan sistemas de navegación visual y sensores que les permiten desplazarse de forma segura entre las líneas de cultivo, incluso en invernaderos con estructuras complejas. El equipo vuela de forma autónoma siguiendo rutas predefinidas y captura imágenes de alta resolución de cada zona del cultivo".
"Los datos recogidos durante el vuelo se procesan posteriormente en una plataforma digital que permite a los productores visualizar mapas del cultivo, indicadores de desarrollo y alertas sobre posibles incidencias".
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Experiencias en explotaciones comerciales
En otros países europeos, algunos productores ya están utilizando esta tecnología para mejorar la monitorización de sus cultivos, como en los Países Bajos. Y aunque el potencial de esta tecnología es considerable, su adopción todavía es limitada en el mercado español.
"Uno de los proyectos en marcha se ha desarrollado con KWS, una empresa internacional de semillas, donde los drones se utilizan para contar plántulas germinadas y evaluar su viabilidad", explica Burés. "En los invernaderos comerciales la adopción todavía avanza lentamente, pero a pesar de estas barreras, la automatización se perfila como una tendencia inevitable en la agricultura intensiva".
"La adquisición de un dron tiene un coste, pero el coste de tener a una persona revisando las plantas periódicamente suele ser bastante mayor", señala Burés. "Además, cada vez resulta más difícil encontrar mano de obra especializada para tareas de monitorización en invernadero".
"Estamos al principio del uso de esta tecnología. Las posibilidades son enormes, especialmente combinando drones con inteligencia artificial para analizar datos y tomar decisiones", concluye. "A medida que la digitalización del invernadero avance y los productores busquen herramientas para optimizar recursos y mejorar la productividad, soluciones como los drones autónomos podrían convertirse en una pieza clave del futuro de la horticultura protegida".
Para más información:
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