"Nadie debe preocuparse por que se produzcan restricciones en el suministro de productos frescos, la gama de productos disponibles en Alemania es demasiado diversa para ello", tranquiliza Jürgen Bruch, presidente de la Asociación Alemana de Comercio de Frutas (DFHV, por sus siglas en alemán)
© DFHV en una entrevista exclusiva. Por supuesto, la situación en torno a esta —todavía— guerra regional es confusa y nadie puede predecir cómo evolucionará en el espacio y en el tiempo. No obstante, seguirá habiendo un amplio abastecimiento de frutas y hortalizas frescas.
Sin embargo, por el momento nadie puede descartar una repercusión en los precios. "Si los barcos ya no viajan por el canal de Suez, sino que tienen que volver a viajar a Europa pasando por el cabo de Buena Esperanza, no solo se alargará la ruta de carga, sino que también subirán los costes". Los precios en las gasolineras ya habían subido inmediatamente después del estallido de la guerra. Los precios del crudo y el gasóleo están ahora casi al nivel que tenían tras el inicio de la guerra en Ucrania. "Todavía no se vislumbra el final de esta tendencia, lo que sin duda repercutirá en los costes logísticos", afirma el presidente de la asociación.
Flexibilidad para hacer frente a todo tipo de crisis
Bruch también señala que las rutas de transporte más largas incrementan el riesgo de que las mercancías se estropeen, especialmente en el caso de los productos frescos. Sin embargo, el presidente de la DFHV subraya que el comercio internacional de fruta siempre ha tenido que hacer frente a crisis de todo tipo. Esto se aplica tanto a las crisis geopolíticas como a las catástrofes naturales, como las tormentas o los tornados. "Trabajamos con productos frescos, por lo que debemos reaccionar con flexibilidad y rapidez", concluye.
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