La misión Shenzhou-21 de China ha logrado cosechar tomates cherry maduros en órbita, lo que marca un hito en la autosuficiencia alimentaria espacial. Aprovechando la Fiesta de la Primavera de 2026, la tripulación a bordo de la estación espacial Tiangong realizó esta actividad tras más de 100 días en órbita. Este progreso demuestra la capacidad de producir alimentos frescos fuera del planeta y resalta la integración entre la tradición cultural y el avance científico.
Durante la misión, Zhang Hongzhang, uno de los astronautas, explicó que el uso de un sistema aeropónico ha permitido el crecimiento eficiente de las plantas. Este sistema, transportado por la nave de carga Tianzhou-9 en julio de 2025, recurre a la niebla de nutrientes y a luces LED para optimizar el uso de recursos, logrando que los tomates alcanzaran la madurez plena tras más de tres meses de crecimiento. Hasta ahora, la estación espacial ha cultivado con éxito diez lotes de siete especies diferentes, incluyendo lechuga y batatas dulces.
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Wu Fei, otro integrante de la misión, destacó que el aroma fresco de los frutos mejora el ambiente dentro del módulo y ejerce un efecto calmante. Mientras tanto, el veterano de la misión Shenzhou-15, Zhang Lu, señaló que el color verde actúa como un calmante visual. La tripulación registra diariamente datos de crecimiento que son utilizados por científicos en la Tierra para análisis adicionales en microgravedad. Esto servirá como base para futuros experimentos con plantas como el trigo y las zanahorias.
La tecnología aeropónica utilizada reduce el consumo de agua hasta un 90% en comparación con los métodos terrestres tradicionales, ya que nutre directamente las raíces sin necesidad de suelo. Además, este sistema cerrado recicla el vapor para mantener el equilibrio ambiental necesario en la estación, aportando no solo alimentos, sino también oxígeno renovado.
El Centro de Investigación y Entrenamiento de Astronautas de China ha diseñado el equipo para operar en ausencia de gravedad, optimizando cada recurso. Las luces LED proporcionan el espectro exacto necesario para la fotosíntesis, lo que reduce el consumo de energía. Esto significa que el sistema requiere solo una fracción de los recursos que los métodos convencionales.
Con planes futuros de cultivar alimentos en bases lunares o marcianas, los investigadores validan tecnologías que prometen integrar producción de alimentos con soporte vital en dichos entornos. La iluminación LED especial mejora la eficiencia energética, mientras que el dispositivo evita evaporación excesiva y mantiene una humedad estable.
Finalmente, el bienestar psicológico de la tripulación se ve reforzado por la presencia de la vida vegetal, que actúa como una terapia natural. Además, este sistema innovador marca una transición hacia hábitats donde los humanos puedan cultivar su propio alimento, consolidando así la autosuficiencia espacial.
Fuente: www.cambio16.com