El arranque de 2026 ha sido el más lluvioso de los últimos 25 años en España, y el campo lo ha pagado con creces. El encadenamiento histórico de borrascas atlánticas entre enero y febrero ha dejado 120.876 hectáreas agrícolas y ganaderas siniestradas, lo que supone casi un 250 % más que en el mismo bimestre de 2025, cuando el perfil de riesgo estaba dominado por las heladas y un invierno seco y cálido. Así lo recoge el último informe de siniestralidad de Agroseguro, que ya maneja cifras cerradas sobre el alcance del desastre climático.
Un invierno de borrascas encadenadas
La secuencia de temporales con nombre propio —Harry, Ingrid, Kristin, Leonardo, Marta, Nils y Oriana— se sucedió sin apenas tregua durante los dos primeros meses del año, causando vientos huracanados, lluvias torrenciales e inundaciones de notable intensidad. El impacto fue especialmente severo en Andalucía y Extremadura, aunque también afectó con fuerza a la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia.
© Fundación Grupo Cajamar
Solo en febrero, el desbordamiento de varios ríos provocó daños significativos en cultivos de las provincias de Huelva, Cádiz, Sevilla, Córdoba, Granada y Jaén. Muchos de ellos se encontraban en plena fase de desarrollo o a las puertas de la recolección, lo que agravó notablemente las pérdidas. El olivar, por ejemplo, tenía pendiente de recoger un 30% de su producción cuando llegaron las lluvias.
83 millones en indemnizaciones: cítricos, hortalizas y frutos rojos, los más golpeados
Las previsiones de indemnización derivadas del impacto de lluvias, viento e inundaciones alcanzan los 83,16 millones de euros, casi un 66 % más que las registradas en el primer bimestre de 2025. Del total, aproximadamente 53 millones corresponden a daños agrícolas y el resto a las líneas ganaderas.
Por cultivos, los más perjudicados son:
- Cítricos: 19 millones de euros en indemnizaciones previstas, con afección tanto en Andalucía como en la Comunitat Valenciana y Murcia.
- Hortalizas: 12,23 millones de euros. Ajo, zanahoria, espárrago, tomate, brócoli y cebolla figuran entre los cultivos más dañados.
- Frutos rojos: 8,24 millones de euros. La provincia de Huelva concentra buena parte de estos daños, con más de 5.000 declaraciones de siniestro recibidas en instalaciones de fresón, frambuesa, arándano y mora, afectando a cerca de 2.500 hectáreas.
También resultaron afectados los frutos tropicales y, de manera creciente, los cereales, cuya evaluación final de daños aún está en curso. Como explican desde Agroseguro, cuando un cultivo herbáceo en estado incipiente sufre encharcamiento prolongado, el impacto real no se aprecia de inmediato: es en las semanas siguientes cuando se comprueba cómo ha evolucionado la nascencia y el desarrollo vegetativo.
El seguro agrario como escudo frente al "tobogán climático"
Santiago Duro, director del área de prestaciones de Agroseguro, ha descrito lo vivido como un auténtico "tobogán climático": una sucesión vertiginosa de episodios extremos en los que se alternan temperaturas anómalas hacia arriba y hacia abajo, nevadas y trenes de borrascas que no dejan respiro. A su juicio, el cambio climático es ya "cada vez más evidente", y lo ilustra con un dato revelador: en marzo de 2026 se han registrado pedriscos en frutales de Murcia, un fenómeno que hasta hace poco era casi exclusivo del verano.
Con la perspectiva que le da su experiencia en el sector, Duro no descarta que febrero de 2026 pase a la historia como el mes de mayor siniestralidad del seguro agrario español. Y el balance aún no está cerrado: siguen llegando declaraciones de nuevos siniestros, especialmente en cereales.
Frente a este panorama, el responsable de Agroseguro ha insistido en que el seguro agrario sigue siendo la principal línea de defensa del agricultor y el ganadero ante la creciente volatilidad climática. Todos los riesgos derivados de las borrascas —lluvia persistente, inundación y viento— están contemplados en las coberturas del sistema español de Seguros Agrarios Combinados.
Casi 3.000 millones en ayudas para Andalucía y Extremadura
En el plano institucional, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación trabaja a contrarreloj para articular la respuesta a la crisis. Su titular, Luis Planas, ha anunciado que este mes se publicará la primera relación de beneficiarios de las ayudas por daños y que los primeros pagos llegarán en abril.
El paquete movilizado asciende a cerca de 3.000 millones de euros destinados a Andalucía y Extremadura, las dos regiones más afectadas por las inundaciones. De este total, unos 2.120 millones corresponden a ayudas directas que comenzarán a abonarse una vez completada la evaluación de daños en las explotaciones. Planas también ha solicitado a la Comisión Europea la activación del fondo agrícola de crisis para reforzar la respuesta con recursos comunitarios.
Una primavera con incógnitas
Tras el paréntesis de los primeros días de marzo, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) prevé que la primavera sea más cálida de lo habitual, con una probabilidad de entre el 50 % y el 70 %, según las zonas. En cuanto a las precipitaciones, no hay todavía una tendencia definida, lo que añade incertidumbre a la recuperación del sector.
Lo que sí parece claro, a la luz de los datos de este primer bimestre, es que la adaptación al cambio climático deja de ser una cuestión estratégica de largo plazo para convertirse en una urgencia operativa del día a día. La variabilidad extrema, la imprevisibilidad de los fenómenos y su impacto sobre cultivos en momentos críticos del ciclo productivo exigen repensar los modelos de gestión del riesgo en el campo español.
Fuente: www.plataformatierra.es