El cultivo de fresa en Perú atraviesa una etapa de expansión que está transformando su mapa productivo. A las zonas de la costa central, entre Huaral, Huaura y Barranca, se suman áreas de la sierra, donde pequeños productores han incorporado esta fruta como una alternativa de rápido retorno. Según Cynthia Falcón, gerente de Profresas y autora del libro El Cultivo de Fresas en el Perú, el avance responde a los precios en campo y a una demanda sostenida, pero el crecimiento ha sido más rápido que la adopción de tecnología.
La ampliación hacia nuevas zonas ha puesto en evidencia brechas en el manejo agronómico, en especial en la fertilización. Aunque el riego por goteo se ha instalado de manera casi generalizada, el manejo del fertirriego no ha evolucionado al mismo ritmo. En campo se observan esquemas nutricionales poco ajustados a la fisiología del cultivo.
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La fresa mantiene una producción continua durante varios meses, lo que exige un manejo nutricional dinámico. Sin embargo, en muchos casos se continúa aplicando nitrógeno de forma inadecuada o en momentos inapropiados, lo que afecta la calidad de la fruta. A la vez, nutrientes como el potasio, vinculado al llenado y al calibre, no se aplican en las dosis necesarias, lo que impacta en los rendimientos y en el tamaño de la fruta.
"El salto al riego tecnificado se ha dado, pero no se fertiliza como se debería. Falta entender qué nutrientes necesita la planta y en qué momento", explica Cynthia Falcón, tras evaluar campos tanto en costa como en sierra.
Otro de los factores señalados es la calidad del material vegetal. El sector fresero peruano no cuenta con una base de viveros que garanticen plantas certificadas. En la práctica, gran parte de las plantas proviene de la reutilización de material de campo, lo que facilita la propagación de enfermedades y plagas entre campañas.
Este sistema también limita el acceso a nueva genética. Mientras que a nivel internacional se desarrollan variedades con mayor productividad y mejor calidad de fruta, su incorporación en el país es aún incipiente, lo que restringe la competitividad del sector.
En este contexto, el sector prepara el Primer Congreso Internacional de Fresas Perú, organizado por Profresas junto con la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), previsto para el 4 de septiembre. El encuentro busca reunir a productores, técnicos y empresas para intercambiar información sobre manejo nutricional, uso eficiente del agua, calidad de las plantas, incorporación de nuevas variedades y mejora de los estándares productivos.
Según Falcón, el objetivo es generar un espacio técnico que contribuya a ordenar el crecimiento del cultivo y a cerrar las brechas existentes entre el potencial productivo y los resultados actuales.
Fuente: redagricola.com