La agricultura intensiva de la provincia de Almería registra un aumento de costes vinculado al conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel. Según el texto, además del alza en los carburantes, la tendencia afecta a los derivados del petróleo, como plásticos y fertilizantes, en un contexto de incertidumbre. Asaja considera insuficientes las ayudas aprobadas por el Gobierno al no atender, según su valoración, a "la realidad productiva de la provincia y dejar fuera al sector hortícola, mayoritario en el territorio", como señaló su presidenta en Almería, Adoración Blanque.
La organización agraria indica que "las medidas aprobadas apenas tienen un impacto real en la mayoría de los productores almerienses, especialmente en los productores de hortalizas, que constituyen el grueso del sector". También expone que "uno de los principales problemas radica en los criterios de acceso, ya que los agricultores con explotaciones inferiores a dos hectáreas quedan excluidos, lo que afecta a un elevado número de profesionales en la provincia".
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El modelo productivo de Almería se apoya en explotaciones de reducida superficie. Según los datos aportados, las más de 33.000 hectáreas de la provincia están repartidas entre unos 12.500 y 15.000 agricultores, con una media de poco más de 2 hectáreas por unidad productiva. En este contexto, desde Asaja añaden que "incluso quienes superan ese umbral, para recibir unos 100 euros es necesario contar con ese mínimo de dos hectáreas, por lo que hablamos de una realidad irrisoria y alejada de la realidad del campo almeriense". La organización también sostiene que "las ayudas a fertilizantes no se ajustan al incremento real de los costes" y reclama una "revisión profunda de las medidas, porque el sector continuará en una situación límite las próximas semanas".
En logística, el encarecimiento del transporte agrícola internacional se sitúa entre el 15% y el 20%, de manera que un camión de hortalizas con destino Europa cuesta entre 700 y 900 euros más que antes del inicio del conflicto en Irán. Mari Carmen Cano, gerente de la cooperativa Eurosol, apuntó "un aumento de un 20% en los costes de los plásticos necesarios para el manipulado y empaquetado", además de una situación "cada vez más complicada en el campo", con "compra bajo pedido de los fertilizantes", por lo que "no sabemos tampoco con exactitud cuanto nos van a cobrar, lo que aumenta el clima de incertidumbre entre los agricultores".
Luis Miguel Fernández Sierra, gerente de Coexphal, detalló que "cada tres meses actualizamos el estudio de costes basado en fuentes oficiales y estamos trasladando a los mercados para que conozcan la escalada de costes que están teniendo nuestras empresas y nuestros agricultores". Por su parte, Andrés Góngora, secretario provincial de Coag en Almería, afirmó que "estamos viendo que la subida tan terrible de todos los derivados del petróleo, fertilizantes y demás, también responde a una importante especulación".
El sector suma además incidencia de parvispinus y araña roja en pimiento, y del virus del rugoso en tomate. En paralelo, persiste la incertidumbre sobre la rebaja fiscal de 2025. Andrés Góngora señaló que "nos acabaremos enterando cuando se publique en Boletín Oficial, como ocurre año tras año", y criticó que "los responsables del Ministerio de Economía y Hacienda se nieguen siquiera a sentarse con nosotros para pensar y delimitar bien cuales tienen que ser unos impuestos justos para este sector". Desde el Ayuntamiento de Vícar se ha pedido reducir al 0% el rendimiento neto aplicable al sector hortofrutícola de Almería en el método de estimación objetiva del IRPF, en línea con "una rebaja fiscal justa y adecuada a los rendimientos reales de la agricultura bajo plástico de Almería, tal como vienen reclamando también las organizaciones agrarias", según Antonio Bonilla.
Fuente: www.larazon.es