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Un año de aranceles Trump: el déficit comercial español se dispara un 42%

Doce meses después, el balance para España es preocupante: el déficit comercial del conjunto de bienes se ha disparado un 41,6 %, hasta alcanzar los 57.054 millones de euros en 2025, según los datos de la última balanza comercial publicada. Un deterioro que ha actuado como freno del crecimiento económico del país y que ha golpeado con especial intensidad a las empresas exportadoras del sector agroalimentario.

© Preechar Bowonkitwanchai | Dreamstime

El agroalimentario, uno de los sectores más castigados
Las exportaciones españolas de alimentos, bebidas y tabaco a Estados Unidos cayeron un 9,9 % en 2025, hasta los 3.084 millones de euros, según datos de la balanza comercial. Una cifra que refleja el impacto directo de los aranceles sobre productos que son auténticos emblemas de la marca España en los mercados internacionales.

El aceite de oliva, principal producto agroalimentario exportado a Estados Unidos, ha pasado de facturar 1.013 millones de euros en 2024 a 732,7 millones en 2025, a pesar de que el volumen físico exportado no cayó en la misma proporción. Los aceites y grasas en su conjunto registraron un retroceso del 26 %. También el vino ha sufrido: las exportaciones bajaron de 335 millones a 288,3 millones de euros. El jamón serrano, las aceitunas negras y otros productos de referencia del campo español quedaron igualmente incluidos en las medidas arancelarias norteamericanas, mermando su competitividad frente a competidores de terceros países con menor carga fiscal.

Paradójicamente, el miedo a un encarecimiento futuro generó un efecto anticipatorio que impulsó puntualmente algunas compras de aceite de oliva en Estados Unidos durante la primera mitad de 2025, aunque esta tendencia se diluyó con el tiempo. El dato global no deja lugar a dudas: el sector agroalimentario cerró el año con sus ventas al mercado estadounidense claramente a la baja.

Las exportaciones totales a Estados Unidos caen durante diez meses consecutivos
Más allá del agroalimentario, el conjunto de las exportaciones españolas a Estados Unidos ha acumulado caídas durante diez de los últimos doce meses, con un desplome superior al 30 % en agosto de 2025. En enero de 2026, las ventas descendieron un 11,4 %, hasta los 1.140 millones de euros, reduciendo el peso de Estados Unidos en el total exportador del 4,3 % al 3,9 %.

La caída paralela de las importaciones desde ese país —casi un 21 %— ha permitido recortar el déficit bilateral en torno a un 29 %, situándolo en 1.087,2 millones de euros en enero de 2026. Una señal que, junto con la reducción global del déficit comercial en un 35,2 % en ese mismo mes respecto al año anterior, apunta a un posible cambio de tendencia, aunque los expertos advierten de que la incertidumbre sigue siendo elevada.

© Jcpjr | Dreamstime

El peso de la Unión Europea y la fragilidad del mercado chino
España vende el 64% de sus exportaciones a la Unión Europea, un mercado que en 2025 mostró signos evidentes de atonía económica y estancamiento, con un crecimiento de apenas el 0,6 % en el conjunto del año. En enero de 2026, las ventas al bloque comunitario han retrocedido un 2,5 %, lo que evidencia la debilidad de la demanda europea y su efecto de arrastre sobre la economía española.

En cuanto a China, segundo gran destino extracomunitario con un peso todavía limitado del 2,1% sobre el total, las exportaciones agroalimentarias mostraron una tendencia dispar: crecieron cerca de un 7 % en el conjunto de 2025, aunque en enero de 2026 han caído un 7,8 %. El déficit acumulado con el gigante asiático supera los 42.000 millones de euros, lo que pone de manifiesto la enorme asimetría de la relación comercial bilateral.

Ante este panorama, el sector agroalimentario español —que en 2025 alcanzó un máximo histórico de exportaciones de 77.227 millones de euros con un crecimiento global del 4 %— ha dado señales de resiliencia, pero también de necesidad urgente de diversificación. Las exportaciones a los países de la UE avanzaron un 5,5 %, mientras que las dirigidas a terceros países fuera de la UE solo crecieron un 1,2 %, lo que refleja una dependencia excesiva del mercado comunitario frente a competidores europeos como Francia (59 %) o Italia (57 %).

El freno al crecimiento económico y la respuesta del Gobierno
El impacto acumulado de esta dinámica se ha trasladado al conjunto de la economía. España creció un 2,8 % en 2025 gracias al consumo de los hogares y al aumento de la inversión empresarial, pero el sector exterior restó 0,7 puntos porcentuales al PIB. En otras palabras, sin el lastre de la demanda externa, el crecimiento habría rozado el 3,5 %.

El Gobierno reaccionó con rapidez tras el llamado "Día de la liberación". Apenas seis días después del anuncio de Trump, el Consejo de Ministros aprobó un plan de respuesta dotado con más de 14.000 millones de euros —de los cuales al menos 7.400 millones son nueva financiación— para ayudar a las empresas a mitigar el impacto arancelario y explorar nuevos mercados.

El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, también vicepresidente primero del Gobierno, ha insistido en transmitir un mensaje de estabilidad, recordando que las empresas españolas compiten en las mismas condiciones que las francesas, alemanas o italianas, dado que la relación comercial con Estados Unidos se negocia a nivel de la Unión Europea. Sin embargo, la tensión bilateral llegó a su punto más álgido cuando Trump amenazó con un embargo comercial a España tras la negativa del Ejecutivo a autorizar el uso de las bases militares de Morón y Rota en las operaciones contra Irán.

Incertidumbre como principal enemigo del comercio
Los expertos coinciden en señalar que la volatilidad y la falta de previsibilidad de la política arancelaria estadounidense han causado tanto daño como los propios aranceles. "Para el comercio, peores son la incertidumbre y la política errática de Trump que un arancel mayor pero definitivo, porque las empresas no pueden tomar decisiones", ha señalado Joaquín Maudos, director adjunto del IVIE. A ello se suma la apreciación del euro frente al dólar, que resta competitividad adicional a los productos españoles en el mercado norteamericano.

Un año después del inicio de la guerra comercial, el sector agroalimentario español tiene ante sí el reto de consolidar la diversificación de mercados —con especial atención a Mercosur, países árabes y el sudeste asiático—, reducir la dependencia del mercado comunitario y reforzar el valor añadido de sus productos para competir en un entorno internacional más complejo y menos predecible que nunca.

Fuente: www.plataformatierra.es

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