En el contexto actual, las etiquetas compostables certificadas emergen como una innovación en el envasado de frutas y hortalizas, lo que plantea nuevas oportunidades para los invernaderos de alta tecnología. En un momento donde la sostenibilidad adquiere importancia para consumidores y reguladores, la industria hortofrutícola se enfrenta a la presión de reducir el uso de plásticos desechables. El envasado plástico tradicional contribuye al aumento de residuos y a la degradación ambiental, lo que posiciona a las etiquetas compostables como una solución viable.
El problema de los plásticos de un solo uso es evidente. Estos materiales dominan la industria y su impacto es innegable: los microplásticos persisten en ecosistemas, contaminando y afectando a la fauna. Reciclar estos plásticos presenta desafíos debido a la complejidad de los materiales compuestos, resultando en residuos destinados a vertederos o incineración. Según un estudio de Mintel, más del 70% de consumidores en el Reino Unido están preocupados por los plásticos en envases alimentarios terminando en océanos o vertederos.
El desafío del reciclaje se refleja en cifras. En la Unión Europea, el reciclaje de envases plásticos llegó al 42,1% en 2023, con países como Bélgica y Letonia superando el 59%. Sin embargo, otros países quedan detrás. En Estados Unidos, la tasa de reciclaje es de solo el 13,3%. Los retos incluyen regulación fragmentada y contamina en corrientes de reciclaje.
Los plásticos reciclados tienden a costar más que los vírgenes debido a costos relacionados con su proceso, y dado que los precios de la resina virgen están asociados al mercado petrolero, resulta más barato. Esto desmotiva a los fabricantes a emplear materiales reciclados, a pesar de las promesas de sostenibilidad.
Las etiquetas compostables certificadas emergen como una herramienta clave. Originalmente diseñadas para identificación, ahora apoyan la transparencia y eficiencia operativa. El modelo Sinclair T55 proporciona una solución que reduce plástico sin afectar el rendimiento. Certificadas para compostaje, se descomponen sin residuos dañinos.
Estas etiquetas ofrecen beneficios clave: reducción de plásticos, eliminación conveniente junto a residuos orgánicos y cumplimiento con estándares globales como TÜV AUSTRIA OK compost HOME, además de mantener funcionalidad en la cadena de suministro.
La demanda del mercado refleja la importancia de la sostenibilidad. Encuestas de McKinsey indican que, aunque precio y calidad son prioritarios, reciclabilidad y compostabilidad son altamente valorados. Forbes confirma que el envasado ecológico es una necesidad empresarial.
En respuesta a presión normativa, marcos como la Directiva de Envases y Residuos de Envases de la UE fomentan soluciones circulares. En este contexto, las etiquetas compostables permiten a los productores anticiparse a requisitos regulatorios, mitigando riesgos de interrupciones.
En síntesis, las etiquetas compostables para frutas representan más que un cambio en el envasado; son una estrategia ante desafíos ambientales, regulatorios y de consumidor, apoyando la economía circular y fortaleciendo marcas en el sector.
Fuente: www.lavozdealmeria.com