En los sistemas comerciales de invernaderos y cultivos verticales, la productividad y la rentabilidad no solo dependen del control del clima y la iluminación, sino también de la eficacia con que se gestione la fisiología de las plantas. Un factor que a menudo se pasa por alto es el equilibrio entre el desarrollo de las raíces y el crecimiento de la copa, que influye directamente en la duración del ciclo de cultivo, el uso de recursos y el rendimiento anual.
Según Nir Tahan, fundador, consejero delegado y asesor principal de Tahan, maximizar la masa radicular rara vez es el objetivo.
"El objetivo no es cultivar el sistema radicular más grande posible", explica. "Las raíces deben apoyar el crecimiento rápido y uniforme de las hojas, no consumir recursos a expensas del follaje".
© Tahan
Nir Tahan y su hija, Noa Tahan. Noa se encarga del desarrollo empresarial de la empresa
Consultoría agronómica centrada en el rendimiento de la inversión
La consultoría de Tahan se basa en años de experiencia internacional como propietario de explotaciones agrícolas y agrónomo jefe en proyectos de todo el mundo. En la actualidad, Nir trabaja tanto con explotaciones existentes que buscan mejoras de rendimiento como con nuevos proyectos desarrollados mediante un modelo de colaboración no llave en mano. Un componente central es el análisis detallado de viabilidad.
"Desglosamos el uso de energía, el tiempo de la mano de obra y el funcionamiento del sistema para comprender el coste real de producir un kilogramo de lechuga. Solo entonces pueden los productores tomar decisiones con conocimiento de causa".
© Tahan
Tamaño de la zona radicular: Eficiencia frente a volumen
Los sistemas radiculares grandes y densos suelen considerarse un signo de salud de la planta, pero Nir cuestiona esta suposición.
"Un sistema radicular sobredimensionado consume más agua y fertilizantes sin aumentar el rendimiento", afirma. "En muchos casos, ralentiza el desarrollo de la canopia".
Las imágenes compartidas por Nir de plantas jóvenes de lechuga muestran una rápida acumulación de biomasa sobre el suelo con una masa radicular relativamente modesta. Este principio se aplica tanto a los sistemas NFT como a los basados en sustrato.
"El tipo de sistema no cambia la fisiología de la planta", explica. "Lo que importa es cómo se gestiona la zona radicular".
© Tahan
El control del clima impulsa el equilibrio entre raíces y follaje
Unas condiciones ambientales estables son el motor principal de un desarrollo eficaz de las raíces. La temperatura, la humedad, la VPD y la intensidad de la luz deben mantenerse dentro de los rangos óptimos durante todo el ciclo del cultivo.
"El invernadero debe ofrecer condiciones óptimas los 365 días del año", afirma. "Si el entorno fluctúa, la planta invierte más energía en las raíces como respuesta de supervivencia".
Incluso en regiones cálidas como los estados del Golfo, señala que pueden ser necesarios breves periodos de calefacción invernal. "Unas pocas semanas de noches frías pueden ralentizar el crecimiento lo suficiente como para interrumpir los compromisos de suministro", explica.
Del mismo modo, la iluminación suplementaria durante los periodos nublados puede evitar retrasos en la consecución de los pesos deseados. "Con las verduras de hoja verde, cada día perdido reduce la producción anual".
© Tahan
Precisión en el riego y la nutrición
En los sistemas hidropónicos, el riego continuo desplaza la atención hacia la composición de nutrientes y la gestión de la EC.
"Los elementos son los mismos en todo el mundo. La diferencia está en las proporciones, y esas proporciones influyen mucho en cuánta biomasa se destina a las raíces frente a las hojas".
Las estrategias equilibradas de nutrientes fomentan la eficacia de los sistemas radiculares al tiempo que favorecen un rápido crecimiento foliar. "El objetivo no es restringir las raíces, sino evitar su expansión innecesaria".
© Tahan
Replantearse la fase de vivero
Un error frecuente es trasplantar las plántulas demasiado pronto.
"Mantener las plántulas más tiempo en el vivero suele mejorar el rendimiento general. Una plántula bien desarrollada reanuda el crecimiento inmediatamente después del trasplante".
Recomienda aproximadamente 20-23 días en el vivero, dependiendo del tamaño de la célula, permitiendo que las raíces llenen el tapón sin quedar constreñidas.
También hay un claro beneficio económico. "La densidad de plantas en el vivero es varias veces mayor que en la zona de cultivo", señala. "Prolongar el tiempo de vivero puede reducir el tamaño y el coste de la zona de producción".
Rendimiento, duración del ciclo y economía
La mayoría de los programas comerciales de lechuga tienen como objetivo pesos por cabeza de entre 120 y 150 gramos. En condiciones optimizadas, pueden alcanzarse ciclos de cultivo de unos 26 días, lo que permite realizar hasta 14 ciclos al año.
"Alcanzar los 150 gramos puede llevar tan sólo 14-15 días después del trasplante", dice, según la variedad.
Esto aumenta drásticamente la producción anual. "En muchas regiones, las explotaciones producen unos 50-55 kilogramos por metro cuadrado al año. Con una gestión optimizada de la raíz al follaje, superar los 100 kilogramos por metro cuadrado es realista".
Dado que los costes fijos permanecen constantes, un mayor rendimiento reduce los costes unitarios. "Los sistemas funcionan tanto si se cosechan 100 como 200 cabezas. Más producción en la misma infraestructura reduce el coste por cabeza".
Dado que la volatilidad del clima afecta cada vez más a la producción en campo abierto, Nir considera que la agricultura en entornos controlados es un amortiguador fundamental. "Los invernaderos que realmente controlan las condiciones serán los proveedores más fiables", concluye. "Es posible obtener mayores rendimientos si los productores están dispuestos a desafiar los métodos establecidos y a centrarse en la eficiencia más que en la tradición".
Para más información:
Tahan Smart Farming
Nir Tahan, Fundador
[email protected]
Noa Tahan, Desarrollo empresarial
[email protected]
tahan-smart.com