En el contexto global del mercado de arándanos, donde Perú ha redefinido los flujos comerciales, Agrícola Cato, en Ñuble, elige un enfoque basado en ultraproductividad, certificación orgánica y soberanía energética. Bajo la dirección de Catalina Dulanto, este negocio familiar honra el legado de su fundador, Alfonso Dulanto, al exportar 5 millones de kilos por temporada desde sus 300 hectáreas.
Agrícola Cato se diferencia no solo por volumen, sino por su apuesta por productos orgánicos y sostenibles. Su principal mercado es Norteamérica, favorecido por la alta demanda de frutas libres de químicos: "Lo que exportamos es 100% producido por nosotros", destaca Dulanto, asegurando trazabilidad y calidad.
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El protocolo Systems Approach, que evita el uso de bromuro de metilo, es esencial para el mercado estadounidense. Sin embargo, hay una crítica a la logística actual: se sugiere emular el modelo del SAG para realizar inspecciones en los packings, minimizando así los retrasos en períodos críticos de producción.
La fitosanidad también es una preocupación. Dulanto menciona que la gestión de amenazas como la Lobesia botrana requiere de un esfuerzo colectivo, destacando que descuidos en predios vecinos pueden poner en riesgo las exportaciones regionales.
En términos de sostenibilidad, la reciente instalación de un sistema fotovoltaico de 248 millones de pesos marca un hito en Ñuble. Con 600 paneles operando bajo NetBilling, esta iniciativa no solo reduce la huella de carbono, sino que también genera eficiencias operativas.
A pesar de los esfuerzos, la temporada 2025 presenta desafíos como el arancel del 10% en EE.UU., afectando los márgenes de retorno. Agrícola Cato enfrenta esto mejorando la calidad mediante un "jardín de variedades" y utilizando servicios logísticos avanzados como el Blueberry Express, asegurando que la condición de la fruta justifique precios más altos para mitigar el impacto del arancel
Fuente: hora12.cl