El sector hortícola en Sinaloa enfrenta incertidumbre y cautela entre los productores. Según Hypatia Indira García López, del Departamento de Estadísticas y Estudios Económicos de la Asociación de Agricultores del Río Sinaloa Poniente (AARSP), hay una disminución del 40% en el hectareaje de hortalizas comparado con el ciclo anterior. Este descenso refleja el estado de alerta ante un entorno económico complejo.
La estadística oficial, basada en informes de módulos de riego, presenta cifras preocupantes para cultivos de alta demanda. El tomate, históricamente motor económico local, cayó un 55% en superficie de siembra. Se sembraron 5.950 hectáreas en el presente ciclo frente a 9,500 del año anterior. El tomatillo también bajó de 2.500 a 1.500 hectáreas.
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García López mencionó que la reducción afecta a casi todos los cultivos del valle. El chile disminuyó un 30% a 1.500 hectáreas; el ejote cayó un 35%, con solo 680 hectáreas frente a las 1.000 de antes. La siembra de cebolla y pepino se redujo a 180, con un descenso del 25%, respectivamente. En respuesta, los productores han preferido dejar tierras sin sembrar o ajustar sus esquemas para evitar pérdidas financieras.
El representante de la AARSP describe la postura actual de los agricultores como "cautelosa", consecuencia de las experiencias en 2024. En esa temporada, precios bajos y variables impidieron la creación de informes de comercialización consistentes. Además de los precios bajos, la amenaza de aranceles y la volatilidad de la política comercial con Estados Unidos generan desconfianza, obstaculizando la inversión en el campo.
Para García López, el campo en Sinaloa enfrenta un "reto muy grande" por la combinación de factores negativos. La falta de subsidios gubernamentales, el aumento de costos de producción y la comercialización desfavorable son desafíos que impactan la rentabilidad.
Fuente: www.msn.com