La agricultura protegida en Egipto vive una fase de clara expansión, impulsada por grandes inversiones públicas y privadas, la disponibilidad de agua del Nilo y un clima extremadamente luminoso que, bien manejado, ofrece ventajas competitivas frente a otros orígenes mediterráneos. Así lo explica Paco García, consultor agrícola con amplia experiencia internacional, que desde hace dos años asesora proyectos de pimiento y tomate en distintas zonas del país.

"Egipto es un país de contrastes: puedes pasar de una agricultura muy primitiva a proyectos de cientos o miles de hectáreas en mitad del desierto", resume García. A unos 150 kilómetros al sur de El Cairo, en Fayún, trabaja en un complejo desarrollado por Rufepa de 2000 hectáreas de invernadero nuevas, inicialmente concebido como un conjunto de invernaderos multitúnel con sombreo, riego localizado y control climático de Rider de alta tecnología, pero cuyo potencial aún debía desplegarse con un asesoramiento experto. "El primer año todo estaba en manual. No había conceptos claros de fertirrigación ni de control climático", recuerda.
El proyecto se organiza en clústeres de 10 hectáreas, cada uno con su propio centro de control, balsa de agua, almacén y sistemas de riego y clima. "Poco a poco fuimos introduciendo automatización, sensores y manejo técnico. Hoy el control climático funciona correctamente y el ahorro de agua y fertilizantes es muy significativo", explica. "El salto cualitativo también ha permitido eliminar materias activas prohibidas en Europa y pasar a un modelo basado en control biológico con fauna auxiliar".

Actualmente, García presta asesoramiento a través de Hortalan en aspectos clave como fertirrigación, clima y sanidad vegetal. De las 150 hectáreas de pimiento en producción, salen diariamente hasta cuatro contenedores con destino a exportación, cumpliendo estándares de calidad europeos. "El año pasado superamos los 960 contenedores exportados, con lo que estamos consiguiendo unos resultados muy buenos en el país, donde gracias a una tecnología de calidad y a un buen asesoramiento, estamos muy cerca de lo que se hace en Almería", afirma.
"Una gran ventaja es que, de momento, en Egipto no tenemos Thrips parvispinus"
El cultivo de pimiento, especialmente el tipo California, se ha consolidado como uno de los más prometedores. García llegó a gestionar la pasada campaña el manejo de unas 600 hectáreas, de las cuales 400 correspondían a esta variedad. "Una gran ventaja es que, de momento, no tenemos Thrips parvispinus. Estamos en mitad del desierto y eso reduce enormemente la presión de plagas", señala. No obstante, reconoce otros retos, como la fuerte presión de oídio derivada de las oscilaciones de humedad, que por la noche puede alcanzar el 90% y durante el día cae de manera muy brusca.

El factor agua es central en el desarrollo agrícola del país. "Aquí prácticamente no llueve; en dos años no he visto lluvia y la media está en torno a unos 10 litros al año. Pero el agua del Nilo es de una calidad excepcional", explica. El acceso está estrictamente controlado por el Estado, que impulsa "obras faraónicas" de canalización para abastecer los nuevos polos agrícolas donde se está produciendo un aumento del cultivo de todos los segmentos hortofrutícolas. A ello se suma una radiación solar superior a la de zonas tradicionales de cultivo en invernaderos como Almería, "incluso en invierno, cuando las temperaturas son especialmente favorables para el pimiento, el pepino o el tomate".
"Sin embargo, para llevar a cabo todo este desarrollo y sacar todo su potencial, se debe de contar con una asesoría de profesionales expertos, al igual que con una genética adaptada a las condiciones desérticas del país que permita aumentar la producción, la resistencia a enfermedades y una mayor vida útil en el transporte".

"Las variedades que usamos son las mismas que en España", apunta, citando el buen comportamiento del material vegetal de casas como Ramiro Arnedo y Fitó. "Pero las empresas internacionales de breeding ya están desarrollando materiales específicos para el clima egipcio. Aquí hay mucho margen para mejorar, igual que ocurrió en Almería hace décadas, y es frecuente encontrar a representantes comerciales y responsables de las grandes casas de semillas europeas e israelíes en zonas como donde me encuentro, en Fayún", añade.
De cara al futuro, García no duda: la superficie de invernaderos seguirá creciendo. Existen proyectos gubernamentales, como el New Egyptian Delta Megaproject, y privados, que suman miles de hectáreas, tanto en zonas cercanas a Alejandría, donde hay una mayor expansión de las berries, como al canal de Suez. "Egipto tiene un potencial enorme. Diciembre, enero y febrero ofrecen un clima incluso mejor que el del sureste español, con mucha más luz, y con tecnología media —pantallas, fogging, plásticos específicos que permiten adelantar las fechas de plantación a agosto y blanqueo— es posible producir pimiento, tomate y las demás hortalizas de invernadero incluso en los meses más críticos de calor", explica.

"Es cierto que la expansión se está produciendo de una forma muy rápida, y que no se pueden replicar 50 años de la experiencia que ha acumulado Almería en dos campañas; pero la base ya está creada, y no hay duda de que el papel de Egipto en el calendario hortícola internacional será cada vez más relevante".
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