La producción de tomate en Sinaloa enfrenta un desafío sanitario debido a virus transmitidos por vectores, especialmente geminivirus relacionados con el Tomato yellow leaf curl virus (TYLCV) y el Tomato spotted wilt virus (TSWV). Estos patógenos afectan el rendimiento y la calidad del cultivo, especialmente bajo condiciones cálidas y con alta presencia de vectores como Bemisia tabaci (mosca blanca) y trips. Estudios locales han identificado geminivirus en un elevado porcentaje de plantas, evidenciando múltiples variantes virales en las zonas productoras del estado.
Los geminivirus, incluyendo el TYLCV, pueden disminuir la producción en un 20%-30% en áreas tropicales y subtropicales si no se gestionan adecuadamente, transmitiéndose eficazmente a través de la mosca blanca. TSWV, principal causante de marchitez manchada, se propaga mayormente por trips, impactando la productividad y la calidad de los frutos.
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Ante estos retos, el mejoramiento genético y la selección de variedades resistentes se tornan esenciales en el paquete tecnológico para el ciclo Otoño-Invierno en Sinaloa. Nuevas variedades híbridas de tomate incorporan genes de resistencia específicos, como los marcadores Ty para geminivirus y Sw-5 para TSWV, permitiendo a los productores trabajar con plantas que toleran mejor la presión viral bajo condiciones de campo.
Empresas semilleras y programas de investigación han introducido híbridos con resistencia a estos virus además de otros patógenos comunes. Algunas variedades comerciales, adaptadas a la producción en ciclos templados, ofrecen resistencia intermedia a TSWV y ciertos geminivirus, así como tolerancia a Fusarium y otros hongos del suelo, lo cual es valioso en invernaderos.
La integración de resistencias no elimina el virus del agroecosistema, pero reduce el impacto económico al limitar síntomas severos y pérdidas de rendimiento. El uso de marcadores moleculares para identificar genes resistentes acelera la selección de líneas aptas para las condiciones de Sinaloa.
Para el ciclo Otoño-Invierno, la adopción de variedades con resistencia genética es una estrategia clave para los productores que buscan minimizar riesgos sanitarios sin comprometer calidad ni rendimiento. La combinación de resistencias genéticas con manejo integrado de plagas —incluyendo control de vectores, rotación de cultivos, condiciones de malla y manejo de nutrientes— se perfila como un enfoque robusto para mantener la competitividad del tomate sinaloense en mercados frescos e industriales.
Fuente: https://www.debate.com.mx