La plasticultura se ha convertido en uno de los pilares de la agricultura intensiva moderna. En apenas cinco décadas, el uso de agrofilms y agrotextiles ha transformado sistemas productivos en todo el mundo, multiplicando rendimientos y permitiendo el desarrollo de modelos agrícolas que hoy se replican en numerosos continentes. Y NaturPlás, empresa especializada en la fabricación de agrofilms y comercialización de agrotextiles para agricultura intensiva y frutales, ha sido partícipe de esa evolución.
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"NaturPlás cuenta con su propia maquinaria extrusora para la fabricación de los productos que comercializa, diseñados, desarrollados y lanzados al mercado bajo criterios internos de máxima calidad", explica Francisco Cirera, director comercial de la firma. "Buscamos la satisfacción de nuestros clientes aportando valor, con la amplia experiencia que nos da situarnos en el epicentro de la agricultura intensiva de invernadero".
Y es que en los años 70 se produjo un boom en la agricultura intensiva en Almería que se extendería en las décadas siguientes a nivel global hasta abarcar un área total, según los análisis satelitales más recientes, de 1,3 millones de hectáreas, y que ha llevado a España a ser hoy en día el segundo país con mayor superficie invernada del planeta – solo por detrás de China--. Y aunque los plásticos son los grandes protagonistas de la agricultura intensiva, también lo son los agrotextiles.
De la protección física al control del espectro lumínico
Tradicionalmente, en un invernadero el uso de agrotextiles se concentra principalmente en elementos móviles o estructuras internas, representando en torno al 10% del total de materiales empleados, y en campo abierto han sido utilizados como barrera física frente a insectos o inclemencias meteorológicas, como pedrisco o lluvia. Sin embargo, su función se está ampliando hacia el control del espectro de luz. "Estamos viendo una evolución clara: ya no son solo elementos de protección, sino que influyen directamente en la calidad de la luz", explica Cirera.
Los textiles fotoselectivos capaces de transformar la luz directa en luz difusa y de modificar la radiación ultravioleta (UV) y la radiación PAR (fotosintéticamente activa) están adquiriendo un protagonismo cada vez mayor en la agricultura intensiva.
"NaturPlás ya los comercializa y trabaja en el desarrollo de materiales que, además de mejorar resistencia y vida útil, optimicen la interacción de la planta con la radiación solar. De hecho, nuestro equipo técnico trabaja tanto en campo como en laboratorio para mejorar los materiales y su interacción con la luz, y con ello, el comportamiento de las plantas al crecer con una fotosíntesis más uniforme".
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"Hoy, la agricultura moderna no se entiende sin plásticos ni agrotextiles"
La plasticultura, como disciplina, es relativamente reciente, prosigue Cirera. "Hablamos de los últimos 50 años; nuestros padres y abuelos conocieron la agricultura intensiva sin mallas ni plásticos, y en solo varias décadas, el desarrollo del modelo del sur de la península ibérica —desde Huelva con las berries hasta Granada, Almería y Murcia con las hortalizas— ha sido especialmente intenso y ha servido de referencia internacional.
"En los últimos años, este modelo ha crecido con fuerza en Latinoamérica, África y Asia. La tecnología de los invernaderos es relativamente accesible, y con un retorno de la inversión muy elevado ya que pueden duplicar la producción respecto a la producción en campo abierto; y el modelo Almería ha sido replicado en todo el mundo", afirma.
© NaturPlásCada región tiene sus propias características edafoclimáticas, por ello las tecnologías se han ido adaptando a ellas. "La altitud, la intensidad de la radiación solar o el clima determinan el diseño del material adecuado, y para ello los fabricantes ajustamos nuestros plásticos para conseguir la difusión, termicidad y resistencia UV necesarias para regiones tan diferentes como el Sáhara hasta los países septentrionales de Europa".
"Hoy, la agricultura moderna no se entiende sin plásticos ni agrotextiles, que han permitido aumentar la productividad y, en consecuencia, democratizar el acceso a los alimentos", subraya Cirera. "Y aunque en Europa en general y en Almería en particular hay una gestión de los residuos plásticos muy eficiente, el reto global es fomentar de manera generalizada esa correcta gestión". Porque un plástico que ha cumplido su vida útil en un invernadero no es un residuo, "es materia prima con valor", destaca.
"Los sistemas de recogida existentes, el buen uso, el reprocesado y la reincorporación de estos materiales a la cadena productiva permiten hablar de una materia prima, el plástico, con un potencial de vida extenso".
"Estamos en un punto clave para hacer las cosas bien, por eso es importante potenciar los proyectos de reciclaje y transformación que ya existen", añade.
© NaturPlásPara más información:
NaturPlás Plásticos Agrícolas S.L.
Autovía A-7, km 410, 5 (vía de servicio)
Paraje los Hornillos
04700 El Ejido - Almería.
T. +34 950 48 29 40
[email protected]
https://www.naturplas.com