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De la automoción al "vertical farming", Néboda Farms aplica un enfoque industrial al cultivo "indoor" de albahaca

“Desde Galicia queremos demostrar que la agricultura vertical puede ser rentable”

El cultivo de albahaca en entorno controlado se ha convertido en uno de los mayores desafíos técnicos y económicos de la agricultura indoor. Su sensibilidad agronómica, unida a la presión de costes del mercado, ha llevado a numerosos proyectos de vertical farming a quedarse por el camino. En este contexto, la empresa gallega Néboda Farms trabaja desde 2019 en el desarrollo de un modelo productivo hidropónico que aplica principios de industrialización, automatización y mejora continua con un objetivo claro: producir albahaca durante todo el año, con homogeneidad, garantía de suministro y precios alineados con el cultivo tradicional.

© Néboda Farms

"Nuestro objetivo nunca ha sido hacer un producto de nicho ni exclusivo. Siempre hemos pensado que el producto tiene que ir orientado a un mercado masivo, y para eso tiene que competir en precios con la agricultura tradicional", explican Samuel López e Iván García, miembros del equipo fundador del proyecto.

Un nombre con raíces locales y vocación global
El origen de Néboda Farms está ligado tanto al territorio como a su visión de futuro. "Somos gallegos, vivimos en Vigo, y la néboda o néveda es una planta que antiguamente se utilizaba en Galicia para cocinar castañas y pasó a extenderse su uso a nivel mundial", indican. "Para nosotros tenía un doble significado: el arraigo a nuestra tierra y, al mismo tiempo, la intención de expandirse globalmente".

La empresa se constituyó en 2019, año en el que el equipo comenzó a estudiar en profundidad la hidroponía y las necesidades específicas del cultivo de albahaca, y la actividad operativa arrancó en 2020 con la adquisición de un sistema comercial de cultivo vertical instalado en un contenedor marítimo.

"Esa primera fase permitió validar el comportamiento del cultivo, pero también evidenció las limitaciones económicas del modelo vertical convencional. La albahaca tenía muy buen aspecto, pero las métricas de producción no eran suficientes, porque el rendimiento por metro cuadrado al año no permitía construir una empresa viable", señalan.

"A partir de ese aprendizaje, la empresa decidió rediseñar completamente la arquitectura del sistema hacia el modelo actual, que se basa en un concepto inspirado en los almacenes logísticos automatizados: bandejas de cultivo dispuestas horizontalmente, apiladas en estructuras verticales, con un flujo de operaciones automatizado".

"El sistema combina maquinaria estándar —para reducir CAPEX y riesgos tecnológicos— con equipos propios desarrollados internamente, mientras el enfoque está centrado en la optimización de operaciones y en la reducción del OPEX, especialmente en mano de obra, eficiencia energética, enlaces entre operaciones y robustez de los equipos".

© Néboda Farms

El OPEX como factor crítico
Desde Néboda Farms subrayan que uno de los errores más frecuentes del vertical farming ha sido priorizar la tecnología sin resolver la estructura de costes. "El CAPEX se amortiza en una escala de tiempo grande, pero el OPEX impacta directamente en el coste de cada producto. Si no se controla, el modelo no es sostenible", afirman. Por este motivo, la compañía aplica metodologías de lean manufacturing heredadas del sector de automoción, con un seguimiento exhaustivo de las métricas productivas y la validación a pequeña escala antes de cualquier fase de crecimiento. "Con este método de trabajo evitamos uno de los grandes problemas del sector, que fue escalar demasiado rápido sistemas que aún no estaban optimizados", señalan.

Ampliación de la producción en 2027
Actualmente, Néboda Farms opera una instalación preindustrial con 100 m² de superficie de cultivo centrada exclusivamente en albahaca, donde consiguen hasta 26 ciclos de producción anuales. "En la parte comercial, ya trabajamos con grandes distribuidores, pero hemos preferido ser cautos antes de dar el siguiente paso de crecimiento, que es la construcción de nuestra primera instalación industrial, con 1.800 m² de superficie de cultivo"

"En ella seguiremos la misma estrategia operativa, y además estamos estudiando la posibilidad de ampliar nuestra producción con nuevos segmentos de alto valor como el mézclum de brotes tiernos; pero el objetivo más importante de este proyecto es el de alcanzar el break even point real".

La previsión es iniciar la construcción en el último trimestre de 2026 y completar el proyecto durante 2027. "Con este paso queremos convertirnos en una de las primeras empresas del mundo en demostrar, con auditoría técnica y económica, que la agricultura vertical puede ser rentable".

"De hecho, este hito podría marcar un antes y un después. Existe la necesidad clara de una agricultura eficiente y rentable. Por eso, cuando una empresa de vertical farming demuestre una rentabilidad real, no hay duda de que las inversiones volverán al sector".

© Néboda FarmsPara más información:
Néboda Farms
[email protected]
www.nebodafarms.com

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