El Biofish, elaborado a partir de restos de pescado, se posiciona como un recurso valioso para la agricultura. Este bioinsumo orgánico contiene proteínas y péptidos (40-60%) y aminoácidos esenciales como lisina, metionina y arginina, fundamentales para el desarrollo vegetal y animal. En Perú y otras regiones costeras, el Biofish, o hidrolizado de pescado, se utiliza como bioestimulante orgánico para suelos, impulsando el crecimiento vegetal y ofreciendo una alternativa al uso de fertilizantes químicos.
Omar Cruzado, ingeniero agrónomo, aclara que el Biofish transforma vísceras, cabezas y espinas de pescado en un líquido nutritivo para plantas mediante hidrólisis, usando enzimas y microorganismos que descomponen proteínas en aminoácidos y péptidos. Este proceso resulta en un producto que se aplica fácilmente mediante fertirriego y es rápidamente asimilado por los cultivos, incluso en condiciones adversas. Cruzado señala que el Biofish es un activador biológico, no un sustituto directo de fertilizantes como la urea, y enfatiza: "No es que cambio la urea por el Biofish. Si estamos en ese enfoque vamos a perder el contexto".
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Además de sus componentes principales, el Biofish contiene minerales como calcio, fósforo, hierro y zinc, así como vitaminas del complejo B, vitamina D y vitamina B12. Este perfil nutricional mejora los procesos agrícolas, desde el desarrollo de raíces hasta la floración y la resistencia a los estreses climáticos.
El Biofish también reactivaría la microbiología del suelo, influyendo en la fertilidad natural, el reciclaje de nutrientes y la resiliencia del ecosistema agrícola. Cruzado señala que "el agricultor común aún no comprende bien la importancia de la vida microbiana del suelo", subrayando la necesidad de mayor educación en el tema.
Los beneficios del Biofish se reflejan en cultivos más vigorosos, frutos mejor cuajados, menor pérdida floral y mayores rendimientos. Reutilizar residuos de la pesca evita su acumulación y promueve una agricultura circular, que recicla nutrientes, reduce costos de producción y capacita al pequeño productor para manejar su propio paquete tecnológico.
Además de ser una práctica agroecológica, el Biofish otorga autonomía agrícola al permitir que los agricultores fabriquen sus propios insumos con recursos locales, siempre que cuenten con el conocimiento técnico adecuado. Así, el Biofish ofrece una solución a desafíos contemporáneos de la agricultura: suelos degradados, cambios climáticos y fluctuaciones de precios de fertilizantes
Fuente: www.contextoganadero.com