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GO Exotika: Cultivo de la carambola

¿Qué especies tropicales pueden cultivarse bajo invernadero en Andalucía?

La carambola (Averrhoa carambola L.) es un frutal tropical cuyo cultivo empieza a despertar interés en el sur de España por su adaptación a climas cálidos, su valor añadido como fruta exótica y su encaje en explotaciones orientadas a mercados nicho. Aunque sigue siendo una especie poco extendida, su manejo agronómico está bien definido y permite producciones estables bajo condiciones controladas.

Requerimientos edafoclimáticos
La carambola se adapta a climas cálidos y húmedos, con un rango térmico óptimo entre 26 y 28 °C, aunque tolera temperaturas de 18 a 34 °C. Es muy sensible al frío y no soporta heladas, por lo que fuera de zonas subtropicales resulta imprescindible el cultivo bajo invernadero.

Puede cultivarse desde el nivel del mar hasta unos 1.200 m de altitud y requiere precipitaciones anuales elevadas (≈1.800 mm) o, en su defecto, un sistema de riego bien dimensionado. Prefiere ubicaciones a pleno sol, aunque admite ligera sombra, y es sensible al viento, siendo recomendable la instalación de cortavientos.

En cuanto al suelo, se adapta a distintas texturas siempre que sean fértiles, bien drenadas y con pH ligeramente ácido (5,5–6,5).

Implantación del cultivo
Para asegurar homogeneidad y calidad productiva, la carambola se multiplica por vía asexual, principalmente mediante injertos de púa o yema. El trasplante se realiza en primavera, como máximo a comienzos de verano, en hoyos de aproximadamente 0,6 × 0,6 × 0,6 m.

Los marcos de plantación más habituales son 5 × 3, 5 × 4 o 5 × 5 m, en función del vigor varietal y del sistema de manejo previsto.

Manejo agronómico
La poda es una práctica clave en este cultivo. Se distingue entre:

  • Poda de formación, realizada en plantas jóvenes para inducir ramificación y formar estructuras en vaso o eje central, facilitando la entrada de luz.
  • Poda de fructificación y mantenimiento, orientada a controlar el tamaño del árbol, eliminar madera improductiva y estimular nuevas brotaciones.

La carambola florece tanto en madera vieja como en brotes del año, lo que permite realizar podas selectivas para escalonar la producción. En cualquier caso, se recomienda mantener los árboles por debajo de 2,5 m de altura para facilitar el manejo y la recolección.

El aclareo de frutos se practica entre 20 y 30 días después de la floración, dejando uno o dos frutos por racimo, seleccionando los mejor conformados para mejorar la calidad final.

Riego y fertilización
El riego localizado por goteo es el sistema más utilizado, con goteros autocompensantes de unos 4 L/h por planta. Las necesidades hídricas aumentan desde floración hasta cosecha, alcanzando en plena producción valores próximos a 9.500 m³/ha y año.

La fertilización debe ajustarse mediante análisis de suelo. Como referencia, ensayos realizados en Canarias recomiendan una relación diaria aproximada de 1,32 g de N, 0,82 g de P₂O₅ y 1,32 g de K₂O por planta, complementada con micronutrientes para evitar carencias y asegurar fruta de calidad.

Producción y recolección
La carambola puede iniciar producción a partir de los 18 meses tras el trasplante. El periodo de maduración del fruto es de 40–50 días desde el cuajado. Se trata de un fruto no climatérico, por lo que el momento de cosecha es determinante.

Para mercados cercanos, el punto óptimo es la coloración amarilla completa; para mercados más lejanos, se recomienda recolectar con un 50–75 % de coloración amarilla. La recolección es manual y cuidadosa, debido a la elevada sensibilidad del fruto a la presión.

En condiciones favorables, los rendimientos pueden superar los 100 kg por planta, con producciones que aumentan de forma significativa a partir del quinto año.

Postcosecha
La carambola presenta una piel delicada y una vida comercial corta, lo que exige un manejo cuidadoso y una logística eficiente. Las mejores condiciones de conservación se sitúan entre 5 y 10 °C y una humedad relativa del 85–95 %, lo que permite una comercialización viable si se mantiene la cadena de frío.

Fuente: plataformatierra.es

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