Lo que para unos puede ser considerado un residuo, para otros puede ser de utilidad. Así lo piensa un equipo de investigadores del Centro de Investigación Palmira de la Corporación colombiana de investigación agropecuaria Agrosavia, que tomó como bandera la economía circular en las prácticas agronómicas para contribuir a la reducción de los impactos ambientales de la biomasa residual vegetal y animal, generando sostenibilidad agrícola y ambiental.
Por eso, implementaron una biofábrica en donde usan desechos como frutos descartables, material vegetal producto de podas y del manejo rutinario del cultivo, y estiércol del ganado para implementar alternativas biotecnológicas como el compostaje en base seca, biopreparados y lixiviados a partir de subproductos y lombricompostaje. Así, se transforman los residuos orgánicos en insumos con valor agregado como los abonos orgánicos a bajo costo, que mejoran la germinación de las semillas, el fortalecimiento de las raíces y la floración; favoreciendo el cierre de ciclos de nutrientes y la mejora de la salud del suelo y las plantas.
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Los residuos orgánicos son fuentes de nutrientes
Estas prácticas se han generado e incorporado en el proyecto Bancos de Germoplasma para la Alimentación y la Agricultura, permitiendo así, la reducción de la dependencia de fertilizantes de síntesis química y fuentes energéticas externas, y optimizando el uso de los recursos dentro de los sistemas de conservación con un enfoque agroecológico.
Los productos generados en esta iniciativa se reincorporan en las colecciones conservadas a nivel vegetal y en las áreas de pastoreo animal; generando alternativas a los sistemas tradicionales de manejo de colecciones agrícolas y pecuarias, enfocadas hacia esquemas más eficientes, resilientes y ambientalmente sostenibles.
La economía circular en territorios PDET
Por otro lado, gracias al financiamiento de la convocatoria 934 del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, Agrosavia también trabaja en un modelo de aprovechamiento integral de mazorcas de cacao en Buenaventura, Valle del Cauca, un territorio afectado por el conflicto armado en el país, reconocido en el Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial -PDET.
Los investigadores implementan alternativas como el compostaje, la digestión anaerobia (obtención de metano – gas combustión) y la pirólisis (proceso que usa altas temperaturas para obtener biocarbón), para el aprovechamiento y la valorización de los residuos derivados del cacao, con miras a obtener productos de valor agregado.
Esta iniciativa busca evidenciar tecnologías sostenibles y prometedoras como una alternativa a los combustibles fósiles y los fertilizantes químicos, mediante el uso de biomasa residual con un enfoque territorial y participativo para la producción de biogás y abonos orgánicos.
Por eso, la biofábrica responde a la tendencia mundial de sostenibilidad y aprovechamiento eficiente de los recursos como un aporte a la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Colombia, orientados al agua limpia y saneamiento, la energía asequible y no contaminante y la acción por el clima.
Esta tecnología implementada por el Centro de Investigación Palmira de Agrosavia está disponible para que los productores, asistentes técnicos, extensionistas, gremios, empresarios y demás interesados puedan conocerlo.
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