En el epicentro de la producción de frutos rojos en Europa, la tecnología aplicada a la postcosecha experimenta un cambio. Un sistema de desinfección por luz ultravioleta UV-C se incorpora a la gestión de pérdidas de calidad en fresas, arándanos y frambuesas, minimizando tratamientos químicos en las operaciones.
El problema principal en la postcosecha de berries como las fresas, arándanos y frambuesas es el crecimiento de hongos como Botrytis cinerea, que conducen a podredumbres afectando el valor comercial. Para enfrentar estas pérdidas, se implanta un sistema de radiación UV-C en plantas de Huelva.
El UV-C actúa en la superficie de los frutos, eliminando la aplicación de químicos líquidos. Se observa una reducción en la carga microbiana, lo que alarga la vida útil comercial del fruto sin alterar su sabor, textura o aroma.
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En Huelva, el UV-C se encuentra integrado en líneas de manipulación. La tecnología utiliza módulos que trabajan junto a cintas transportadoras sin modificar la infraestructura. No busca la esterilización total, sino reducir la proliferación microbiana en el proceso postcosecha.</p> <p>Las ventajas incluyen la reducción de residuos químicos, operando sin pulverización líquida y disminuyendo riesgos para operadores y consumidores. Además, incentiva la sostenibilidad y el cumplimiento de certificaciones ecológicas, cada vez más requeridas por los mercados.
Las mermas se reducen ya que la tecnología disminuye la podredumbre, asegurando lotes consistentes para mercados europeos de alto valor. Este enfoque responde a la necesidad de extender la vida útil sin productos que limiten el acceso a mercados con requisitos específicos.
El arándano, sensible en su postcosecha, se beneficia de la tecnología UV-C pues su fina piel y humedad promueven mohos. La aplicación de UV-C trata la superficie, manejando eficazmente la carga fúngica sin afectar su firmeza ni sabor.
El UV-C se adapta a la línea, asegurando exposición homogénea y controlada, alargando la vida del producto y reduciendo mermas sin usar químicos. Además, está alineado con estándares actuales de seguridad alimentaria.
Los contenedores reutilizables, vectores de contaminaciones, se benefician del sistema UV-C, higienizándolos sin agua ni químicos. Este método se valora en auditorías por su control higiénico efectivo y gestión de residuos sostenibles.
La tecnología UV en postcosecha es adaptativa. En Bio Smart Technology, cada sistema UV se diseña según el producto y los objetivos, proporcionando soluciones medibles y alineadas con las demandas del sector.
Fuente: www.biosmartec.com