A medida que aumentan los proyectos de invernaderos, la atención se desplaza de la infraestructura a los sistemas operativos necesarios para mantener el rendimiento a lo largo del tiempo. Esta transición es especialmente visible en mercados emergentes como Egipto, donde la rapidez de las inversiones está revelando tanto el potencial como los límites del desarrollo basado en la tecnología.
Según Giovanni Angiolini, director para Oriente Medio y África (MEA) de Dutch Greenhouse Delta y coordinador del programa Partners for International Business (PIB) de los Países Bajos, el sector de los cultivos protegidos en Egipto se está desarrollando con rapidez, pero de manera desigual. "Se ve de todo: desde estructuras de malla y película de baja tecnología hasta mejoras de tecnología media y un segmento de alta tecnología, limitado pero creciente, vinculado a proyectos comerciales de mayor envergadura", explica.
Las visitas recientes sobre el terreno subrayan este contraste. En Egipto, observó cómo proyectos de invernaderos que en su día reflejaron una gran ambición pueden pasar apuros con el tiempo cuando las prácticas operativas no evolucionan a la par de la tecnología. "La disciplina de mantenimiento, las rutinas de higiene, la gestión estructurada y la exactitud de los datos determinan, en última instancia, si un invernadero sigue funcionando", señala. Estas lagunas se hacen especialmente visibles en las operaciones orientadas a la exportación, donde las normas internacionales, la trazabilidad y los requisitos de cumplimiento son cada vez más estrictos.
Los motores del mercado son claros: escasez de agua, resistencia al cambio climático, productividad y preparación para la exportación. Sin embargo, la madurez operativa no siempre sigue el ritmo de la inversión. "El sector avanza rápidamente, pero las capacidades operativas varían mucho de un proyecto a otro".
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Una nueva generación de productores comerciales
Al mismo tiempo, está surgiendo un nuevo grupo de productores orientados al negocio. "Vemos un aumento de los farmepreneurs que están construyendo operaciones escalables", explica Giovanni. "Ya están adoptando la hidroponía, los sustratos alternativos, las estrategias de ahorro de agua y la protección biológica de los cultivos".
Este grupo también está cambiando su comportamiento de compra. "Su lógica está pasando del menor coste inicial al rendimiento, la fiabilidad y los resultados a largo plazo", observa. Esta mentalidad favorece una toma de decisiones más sostenible y abre la puerta a soluciones integradas que combinan tecnología, servicio y conocimientos aplicados".
Las deficiencias operativas limitan el rendimiento a largo plazo
A pesar de su sólido diseño, muchos proyectos de invernaderos tienen dificultades para mantener su rendimiento tras la puesta en marcha. Angiolini subraya que las causas no suelen ser técnicas. "El mantenimiento preventivo, la bioseguridad, los protocolos de higiene, los flujos de trabajo estructurados y los datos fiables son los puntos débiles más comunes".
La experiencia de campo confirma este patrón. "Incluso los invernaderos bien diseñados pierden eficacia gradualmente cuando falta disciplina operativa", añade y señala que la disminución de la salud de los cultivos y la incoherencia suelen ser las primeras señales de advertencia.
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Las personas y los procesos, multiplicadores clave
El rendimiento a largo plazo depende menos de la tecnología y más de la capacidad organizativa. "Los verdaderos multiplicadores son los conocimientos técnicos aplicados, la formación continua, unos procedimientos de trabajo normalizados, claros y responsables, y una sólida gestión in situ", explica Giovanni.
Igualmente importantes son la adaptación a la demanda del mercado y el acceso a cadenas de suministro fiables de insumos, piezas de repuesto y de calibración. "La tecnología solo rinde cuando hay una cultura operativa en torno a ella".
Normas de exportación e integridad de los datos
Para los productores orientados a la exportación, el cumplimiento de las normas se está convirtiendo en algo innegociable. Aunque muchos productores comprenden los requisitos internacionales, la ejecución coherente sigue siendo un reto. "La cuestión no es la intención, sino integrar las normas en las operaciones diarias. La precisión de los datos, la trazabilidad y la normalización de los flujos de trabajo son los principales problemas".
Tratar el cumplimiento como un proceso operativo continuo, más que como un ejercicio de auditoría periódica, resulta cada vez más decisivo para el éxito comercial a largo plazo.
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Modelos operativos integrados
Makady Farms es un ejemplo de cómo los modelos operativos integrados pueden salvar la brecha entre ambición y rendimiento. El proyecto combina modernos invernaderos con instalaciones de envasado y de postcosecha, alojamiento para empleados e infraestructura de gestión in situ.
Se ha prestado gran atención a la gestión del agua, al control climático, al equilibrio del flujo de trabajo y a la planificación a largo plazo. Se espera que algunas partes de las instalaciones entren en funcionamiento en torno al próximo Ramadán. "Esta combinación de visión, estructura y disciplina operativa sienta las bases de una escala sostenible y de una colaboración internacional significativa", señala.
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Alinear la inversión con las operaciones
Para los inversores y promotores, la preparación operativa debe considerarse una inversión básica. "La formación, el desarrollo de procedimientos operativos normalizados, los sistemas de mantenimiento, las rutinas de higiene y la disciplina de datos deben financiarse desde el primer día", aconseja.
Los indicadores clave de rendimiento operativo deben regirse junto con las métricas financieras, y el apoyo a la cadena de suministro a largo plazo debe garantizarse desde el principio. "Eso determina si un proyecto sigue funcionando tres años después de su puesta en marcha".
Más allá del suministro de tecnología
Giovanni considera que el mayor impacto no se produce únicamente en el hardware, sino en las asociaciones a largo plazo. "La transferencia de conocimientos aplicados, la excelencia operativa, los enfoques de cultivo inteligentes desde el punto de vista hídrico y la habilitación para el cumplimiento de las normas de exportación es donde se crea valor".
Concluye que las asociaciones a largo plazo que combinan la tecnología con el desarrollo de capacidades y la mejora continua desempeñarán un papel fundamental en la próxima fase de desarrollo del sector de los invernaderos en Egipto.
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El pacto NLHortiWaterRoad2Egypt se confirmó en GreenTech Amsterdam el año pasado, lo que marcó una asociación público-privada para avanzar en la horticultura climáticamente inteligente y eficiente en el uso del agua en Egipto.
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