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Jan-Willem Doelman: "Opto deliberadamente por no trabajar para ninguna megaempresa"

"La cosecha de calabacín ha empezado un mes antes"

Este año, el productor Jan-Willem Doelman ha podido empezar la cosecha de sus calabacines amarillos un mes antes, según informa ZON en su web. Jan-Willem se muestra visiblemente satisfecho. Junto con Finn Verduijn, un empleado joven, pero trabajador y ambicioso, habla de la cosecha y relata aspectos de la empresa.

© ZON

Jan-Willem creció entre calabacines. En el pasado tenía una empresa con su padre, Wim, y su hermano, Bert. "Siempre hemos trabajado con calabacines," cuenta. "Cuando tuvimos que irnos de allí, Bert se marchó a De Lier. Yo vine aquí y hace unos diez años comencé de nuevo a trabajar con calabacines verdes y amarillos y algo de lechuga".

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Lo que comenzó con una estrategia de producción clásica se fue tornando, poco a poco, hacia la especialización. "El calabacín verde se cultiva intensamente en campo abierto en verano. Como productor más pequeño, solo con eso es difícil competir," explica. "El calabacín amarillo es más delicado y no se puede cultivar bien en campo abierto, lo que lo convierte en un producto de nicho, y como productor más pequeño, vi ahí una oportunidad". Jan-Willem prefirió hacer esto a menor escala. "Opto deliberadamente por no trabajar para ninguna megaempresa; eso no va conmigo. Prefiero hacerlo con un pequeño grupo de jóvenes entusiastas. En nuestro invernadero, el trabajo y la diversión van de la mano".

© ZON

No a megaempresas
Así pues, ha preferido operar a pequeña escala con un enfoque claro: calabacines amarillos como pilar principal, con algo de calabacines verdes y una presencia cada vez mayor de flores de calabacín (las flores amarillas comestibles de la planta de calabacín) y mini calabacines amarillos. "La demanda de flores de calabacín y de mini calabacines amarillos crece cada año", asegura Jan-Willem. "Se envían mucho a destinos de Medio Oriente, pero también a Alemania, y se suministran a cruceros. Son populares porque aportan color al plato".

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La revolución de la energía geotérmica
Hace cuatro años, se produjo un cambio importante. "Hasta ese momento, se generaba calor con estufas de aire caliente," cuenta Jan-Willem. "Un método funcional, pero también algo anticuado". Cuando surgieron planes para la implantación de energía geotérmica en Westland y me preguntaron si quería participar, empecé a sentir curiosidad. "Si te unes, también tendrás que invertir: calefacción por tuberías, telas protectoras, una instalación de gas para emergencias... el lote completo. Suponía dar un gran paso". Pero Jan-Willem decidió darlo, y dejó su invernadero preparado para el futuro, con energía geotérmica sostenible, sistemas de recogida de agua de lluvia y múltiples telas protectoras para una mejor retención del calor.

"Lo bueno de la energía geotérmica es que mantienes la temperatura constante día y noche. En verano y en invierno". Y eso le dio una idea: ¿por qué debería esperar hasta finales de enero para plantar si ya tenía la temperatura adecuada? Cuando el productor de plantas le informó el verano pasado de que sería posible plantar el 23 de diciembre, Jan-Willem no se lo pensó mucho. "Lo normal es hacerlo el 20 de enero; esta vez hemos empezado un mes antes. Todo gracias a una gestión más eficiente del calor," argumenta Jan-Willem. En cualquier caso, esto demuestra lo que es posible. "Si inviertes tanto en calor como en aislamiento, sería absurdo no aprovecharlo para empezar antes. Es el futuro".

Aprovechar la experiencia
Además de en innovaciones sostenibles y cultivo de plantas, la empresa se centra sobre todo en las personas. Jan-Willem prefiere el trabajo a pequeña escala. "No me gusta trabajar a gran escala. Todo se vuelve impersonal, solo te preocupas por los márgenes. Prefiero trabajar con jóvenes", indica Jan-Willem. "Ellos son el futuro y aportan energía". Considera que la combinación de experiencia e ideas nuevas es una fortaleza. "Yo aporto los conocimientos adquiridos durante mi formación y mis años de experiencia", explica. "Ellos aportan nuevas perspectivas. Sin los jóvenes, nunca habría realizado estas inversiones".

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Uno de ellos, Finn Verduijn, vino por primera vez al invernadero cuando tenía trece años, como amigo del segundo hijo de Jan-Willem, Thijs. "Al principio, iba un poco de aquí para allá, ocupándome de las tareas menos agradables", ríe Finn. "Pero cada vez disfrutaba más de mi trabajo". Cuando Jan-Willem se fue de vacaciones unos años después, Finn, que entonces tenía diecisiete años, se hizo cargo junto con los hijos de Jan-Willem. "Tú te ocuparás del vivero", le dijo Jan-Willem. "Fue bastante emocionante," cuenta Finn. "No tenía experiencia comercial alguna, pero me atreví". Jan-Willem confiaba en ellos. "Debes darles la oportunidad de descubrir y resolver cosas por sí mismos. Se aprende mucho así".

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Finn's Fleurs
Finn ahora trabaja casi a tiempo completo con Jan-Willem, pero también cursa una licenciatura en el área empresarial. Como parte de su formación, tuvo que crear su propia empresa. "Ya había considerado varias ideas, y acabó decidiéndose por trabajar con flores de calabacín. Así nació Finn's Fleurs, una firma especializada en la venta de flores de calabacín y minicalabacines cultivados en la explotación de Jan-Willem. La empresa cuenta con sus propias instalaciones de envasado, una marca propia y una creciente cartera de clientes.

"Me encanta," admite Jan-Willem. "Que tuviera la valentía de hacer esto y que yo pueda apoyarle para llevar su emprendimiento a buen término".

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Las flores de calabacín son un producto que requiere trabajo intensivo. Solo florecen un día, y en días calurosos, las flores pueden cerrarse ya a las 10 de la mañana. Por lo tanto, deben cosecharse antes de esa hora. A veces, por la mañana temprano, hay que tener ya docenas de cajas listas para envío.

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Nuestro récord fue de 113 cajas en un día
"Nuestro récord fue de 113 cajas en un día," cuenta Finn. "En días así, tenemos que darlo todo para tenerlo todo listo a tiempo".

Además de Finn, en el invernadero también trabaja Piet, un hombre de origen turco que vive en los Países Bajos desde hace cuarenta años y que se desplaza a diario en bicicleta desde La Haya. "Siempre había trabajado a través de agencias de empleo," explica Jan-Willem. "Pero no era feliz. Aquí sí".

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Jan-Willem se siente bastante realizado. "En unos diez años me gustaría ir ya pensando en la jubilación y lo ideal sería tener a alguien a mi lado que pueda hacerse cargo del negocio. Con todas las regulaciones y cambios en el sector, uno solo no puede ya hacer el trabajo. Pero juntos, con un equipo de jóvenes llenos de energía, lo lograremos," sonríe.

Por ahora, los calabacines amarillos siguen creciendo bajo el techo de este invernadero, calentado con energía geotérmica, combinando la experiencia consolidada con una nueva generación que se prepara para tomar el relevo.

Fuente: ZON

Foto de portada: © ZON

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