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México acelera el recambio varietal y la hidroponía en arándanos para reforzar su ventana en EE. UU.

La industria mexicana del arándano avanza en una transformación productiva centrada en dos ejes: el recambio varietal y la migración hacia sistemas hidropónicos. El objetivo es claro: elevar productividad, calibre y vida poscosecha para consolidar su posición en Estados Unidos, su principal destino.

Según el asesor independiente Eduardo Betancourt Esparza, fundador de BETABLUE, las variedades pioneras como Biloxi y Ventura —que impulsaron la expansión desde 2010— han sido reemplazadas en gran parte por genética más reciente. Actualmente, estas representan como máximo entre 20% y 25% de la superficie, principalmente en Michoacán, donde la altitud (alrededor de 2.000 m s. n. m.) y menores presiones sanitarias permiten mantener plantas longevas y productivas.

En estados más cálidos y de menor altitud, como Sinaloa, Guanajuato y Jalisco, el recambio ha sido más acelerado. En los campos que asesora Betancourt, apenas queda un 15% pendiente de sustitución. Muchas plantaciones jóvenes están entrando en su segundo y tercer año, etapa clave para alcanzar su madurez productiva.

Productividad y calibre como prioridad
La cercanía logística con Estados Unidos —con llegadas a Texas en unas 18 horas— es una ventaja estructural frente a competidores sudamericanos. Sin embargo, la elección varietal responde a criterios exigentes: superar las 20 toneladas por hectárea, idealmente desde el primer año, y alcanzar al menos 50% de fruta calibre jumbo (más de 19 mm), junto con buena firmeza y poscosecha.

Entre las genéticas que lideran el recambio destacan Sekoya Pop y AzraBlue, desarrolladas por Fall Creek, así como Madeira, Manila y Maldiva de Planasa, cuya adaptación depende de la altitud y condiciones locales.

Ventanas más estrechas
Estados Unidos concentra el 95% de las exportaciones mexicanas de arándano fresco. La competencia con Perú y Chile ha comprimido el calendario comercial. Perú inicia en julio con altos volúmenes, mientras que México apunta a su ventana estratégica de febrero a abril.

Para concentrar la oferta en ese periodo, los productores ajustan podas y manejos agronómicos. Coincidir con Perú puede presionar precios a 4 o 5 dólares por kilo, lo que obliga a maximizar eficiencia y calidad. En zonas frías, aunque la cosecha se retrasa, se logran rendimientos de 30 a 32 toneladas por hectárea, con mejor firmeza y grados Brix.

Hidroponía: salto en rendimiento y precocidad
El cambio más profundo es la adopción de hidroponía en maceta. De las 1.000 hectáreas que asesora Betancourt, solo 30 permanecen en suelo. Con contenedores de 50–55 litros de fibra de coco y manejo nutricional ajustado, se han logrado más de 20 toneladas desde el primer año y hasta 35 toneladas por hectárea en zonas frías.

Para 2026, la expectativa es de mayor volumen por entrada en producción de nuevas plantaciones y un pico concentrado en la ventana clave. La apuesta combina genética moderna y tecnología productiva para sostener competitividad en un mercado cada vez más exigente.

Fuente: blueberriesconsulting.com

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