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Las NGT entran en la recta final regulatoria y la mejora vegetal se prepara para una nueva era en Europa

Europa avanza hacia una nueva etapa en la mejora vegetal. El acuerdo político alcanzado entre el Consejo y el Parlamento Europeo sobre las nuevas técnicas genómicas (NGT) marca un punto de inflexión tras años de debate regulatorio y abre la puerta a la futura comercialización de cultivos editados genéticamente. Este cambio llega en paralelo a un momento de intensa actividad en el sector biotecnológico, donde empresas y centros de investigación ya trabajan anticipando el nuevo marco legal.

El objetivo del reglamento es reforzar la competitividad del sistema agroalimentario europeo, impulsar la sostenibilidad y reducir la dependencia exterior, manteniendo al mismo tiempo un alto nivel de protección de la salud y del medio ambiente.

Un nuevo marco para una tecnología que llevaba años en el limbo
Las nuevas técnicas genómicas engloban herramientas de mejora genética desarrolladas tras la normativa europea de OMG de 2001. Estas tecnologías permiten modificar el ADN de forma precisa, rápida y dirigida, introduciendo cambios que en muchos casos podrían producirse de forma natural o mediante mejora convencional.

Tras una extensa negociación, el acuerdo europeo introduce una diferenciación clave:

  • NGT categoría 1: plantas equivalentes a las obtenidas mediante mejora tradicional, con procedimiento simplificado y sin etiquetado del producto final.
  • NGT categoría 2: modificaciones más complejas, sujetas a evaluación de riesgos, autorización y etiquetado como OMG.

El objetivo es permitir cultivos más resilientes, con menor uso de fertilizantes y fitosanitarios, contribuyendo a la seguridad alimentaria y al Pacto Verde Europeo.

© Madeinplant

Para Federico Grau, gerente de Madeinplant —spin-off del CSIC y la Universitat Politècnica de València— el cambio regulatorio llega tras años de incertidumbre. "Las NGT incluyen todas las tecnologías genómicas desarrolladas desde 2001 y el punto de inflexión llegó con la irrupción de CRISPR-Cas alrededor de 2015", un sistema que, como recuerda, fue descubierto por el científico español Francisco Mojica, y posteriormente desarrollado como herramienta de edición genética. "La sentencia del Tribunal de Justicia de la UE de 2018, que las incluyó dentro del marco de los OMG, supuso un freno para la competitividad europea frente a otras regiones".

"El nuevo reglamento", señala, "supone corregir la incoherencia regulatoria que trataba de forma distinta a plantas indistinguibles de las obtenidas por mejora convencional, lo que abrirá la puerta a su uso comercial en Europa".

Adaptando los cultivos a un entorno que ya ha cambiado
El contexto agrícola europeo es uno de los principales motores de las NGT. "Las plantas son organismos sésiles, y no pueden moverse cuando cambian las condiciones externas, como está ocurriendo en la actualidad. Por ello, o adaptamos los cultivos al cambio, o cambiamos el cultivo", explica Federico Grau.

"La edición genética permite introducir variaciones alélicas dirigidas que aporten resistencia a sequía, salinidad o enfermedades, además de mejorar la productividad con menos fitosanitarios en un marco regulatorio cada vez más restrictivo. En este contexto, las NGT se consideran una herramienta clave para mantener la rentabilidad agrícola".

© Jirawan Sawangsuk | Dreamstime

Uno de los aspectos más disruptivos de estas tecnologías es la reducción del tiempo necesario para obtener nuevas variedades. "Los programas tradicionales pueden requerir entre 10 y 15 años, mientras la edición genética permite reproducir directamente variaciones genéticas sin largos procesos de retrocruzamiento. Madeinplant, en estos momentos, trabaja en la biofortificación y cambio de coloración de variedades tradicionales de tomate como Mutxamiel. El objetivo es incorporar compuestos que aporten nuevas características nutricionales y que, además, confieran un color característico al fruto.".

"Como ejemplo de la potencia de la biotecnología, mientras la domesticación del tomate original le llevó al hombre siglos desde que llegó a Europa hace unos 500 años, mediante edición genética podemos conseguir tomates con las características que queremos en apenas dos años".

No obstante, la actividad de Madeinplant no se limita a la mejora vegetal. La empresa utiliza plantas como "biofactorías" para producir compuestos destinados a la industria farmacéutica y cosmética, trabajando con especies del género Nicotiana para generar moléculas específicas mediante edición genética.

© Madeinplant

"En 2025 realizamos en colaboración con AVA-ASAJA el primer ensayo de campo en la Comunidad Valenciana de una planta editada genéticamente marcando un hito en la transición hacia aplicaciones industriales. Este enfoque sitúa a la agricultura en la intersección con la biotecnología industrial, revalorizando un cultivo tradicionalmente asociado a un hábito perjudicial para la salud como es el tabaco".

Patentes, licencias y soberanía tecnológica
El viento sopla así a favor para el desarrollo de las NGT en Europa. Sin embargo, estas tecnologías están estrechamente ligadas a la propiedad intelectual.

Durante la última década, mientras en la UE se debatía su marco normativo, gran parte de la tecnología clave de edición genética —especialmente CRISPR-Cas— ha sido desarrollada y patentada principalmente en Estados Unidos, lo que ha hecho que las herramientas base estén protegidas por miles de patentes y que las licencias comerciales puedan ser muy costosas o incluso restrictivas.

Además, como explica Federico Grau, muchas proteínas CRISPR con licencias académicas no permiten registrar variedades comerciales, por ello, como ha hecho Madeinplant, las empresas europeas se están viendo obligadas a alternativas propias, para no depender de acuerdos con entidades extranjeras. "En nuestro caso hemos desarrollado y licenciado tecnologías propias para poder ofrecer a nuestros clientes soluciones completas para el desarrollo de líneas editadas, desde el diseño molecular hasta el registro varietal".

Cabe señalar que el nuevo reglamento europeo incluye medidas de transparencia sobre patentes y un grupo de expertos para analizar su impacto en el acceso a semillas y la innovación. El acuerdo político europeo se interpreta como un paso para reducir la brecha con otras regiones donde estas tecnologías ya están implantadas, con el objetivo de acelerar el desarrollo de variedades resistentes a sequía, estrés térmico y plagas emergentes, reforzando la estabilidad del suministro alimentario europeo.

"Para el sector biotecnológico, el mensaje es inequívoco: comienza la transición desde la investigación hacia la aplicación. Y nuestro objetivo es igual de claro: posicionarnos como referencia en edición genética en Europa", concluye Federico Grau.

© MadeinplantPara más información:
Madeinplant
Edificio 5, Parque Científico de la Universidad de Valencia
Carrer del Catedràtic Agustín Escardino Benlloch, 9
46980 Paterna, Valencia
[email protected]
https://madeinplant.com/

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