En los valles altos de Baja California, el cultivo de chile se presenta como una actividad agrícola relevante que enfrenta desafíos como plagas, la escasez de agua y la necesidad de apoyo gubernamental. Francisco López, productor agrícola y presidente del grupo de productores de chile en el ejido Valle de Trinidad, explica que su empresa, El Patrón Agrícola, es reconocida por producir variedades como jalapeño y serrano.
López destaca: "Mexicali no es chilero por su clima corto, por su ciclo corto; se siembra muy poco. Lo fuerte está en estas zonas". Se cultivan entre 600 y 700 hectáreas de chile, especialmente jalapeño, serrano, california y güeros o caribes. El ciclo inicia en marzo, usando manta térmica para plantar y proteger del frío, y la cosecha comienza en julio.
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En el tema de plagas, López menciona: "Todos los años son diferentes, ciertas plagas nos atacan más", refiriéndose al "picudo del chile", una plaga que ha incrementado en los últimos años. El invierno ayuda a mitigar esta plaga en Baja California. López subraya la importancia del apoyo gubernamental: "Sí requerimos mucho que el gobierno nos apoyara mucho más con las brigadas de sanidad vegetal sobre todo".
El cultivo de chile impulsa la migración laboral, atrayendo trabajadores de todo el país. López afirma: "Somos fuertes porque damos empleos a mucha gente, tanto local como foránea". Los trabajadores llegan desde Sinaloa, Sonora, Valle Mexicali, Oaxaca y Guerrero para participar en la cosecha, generando una importante derrama económica.
López describe el proceso de transformación de los chiles, que, de verdes, pasan a ser variedades secas como el chipotle. Respecto a la comercialización, la exportación principal se realiza a Estados Unidos, mientras que los chiles de menor calidad se venden localmente.
La crisis hídrica se presenta como el principal desafío. López, presente en una reunión sobre el Distrito de Riego 004 del Río Colorado en Mexicali, enfatiza: "Realmente esto del agua sí va a impactar demasiado porque nos quitaría nuestro patrimonio". La falta de títulos de concesión vigentes impide acceder a subsidios cruciales para la producción.
Finalmente, López observa un cambio en el consumo: las nuevas generaciones prefieren salsas procesadas, afectando la demanda de chile fresco y el modo de producción tradicional
Fuente: oem.com.mx