Alaska, Polo Norte, en el confín del mundo, con temperaturas que esta temporada oscilan entre 25 y 40 °C bajo cero. Sin línea telefónica, wi-fi inestable, nieve y hielo por todas partes.
"Y, a pesar del clima, dentro del complejo termal de Chena hay dos invernaderos de unos 2.000 metros cuadrados que producen lechugas, pepinos, tomates, pimientos y diversas especias durante los doce meses del año", explica Giancarlo Amitrano, un experto comerciante que se encuentra allí.
© Giancarlo Amitrano | © Giancarlo Amitrano |
El milagro se produce aprovechando los acuíferos geotérmicos subyacentes de los que, mediante pozos, se extrae agua a 65-74 °C. Amitrano prosigue: "El agua, convenientemente canalizada en tuberías que recorren los invernaderos tanto por el suelo, bajo la base, como por los laterales, permite mantener la temperatura interior a 26 °C, constante, óptima para el crecimiento de las plantas".
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"El cultivo tiene lugar enteramente sin suelo y se apoya en la iluminación led, dada la falta de luz natural en los meses de invierno, y en el riego por goteo. Los recipientes de cultivo contienen una mezcla de tierra y roca, diseñada para proporcionar a las plantas el sustento adecuado".
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El sistema geotérmico también suministra calor y electricidad a todo el complejo, lo que lo hace autosuficiente y perfectamente sostenible.
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"Con esto en mente, la ensalada mixta de la cena adquiere otro sabor y confiere al km 0 una frescura inusitada. Stay green, stay fresh", concluye Amitrano.





