La fresa, preciada por su sabor y versatilidad, es una de las frutas favoritas a nivel global. En el mercado existen más de mil variedades, cada una con características distintas de tamaño, aroma y dulzor. Sin embargo, comparten la misma delicadeza y requieren una cosecha manual cada tres días y un manejo cuidadoso para mantener su calidad.
La historia del cultivo de la fresa en México comenzó en Guanajuato con variedades francesas de Lyon. Con el tiempo, su cultivo se expandió, lo que posicionó a México como líder en producción. Actualmente, Michoacán concentra el 59.2% de la producción nacional, seguido de Baja California con 19.7% y Guanajuato con 15.5%.
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La producción de fresa alcanzó 696,113 toneladas en 2024, representando el 2.4% de la producción agrícola en México. El cultivo de fresa en el país es cíclico y perenne, desarrollado principalmente bajo sistemas de riego que facilitan cosechas programadas, con los principales cortes en el primer semestre del año.
En 2023, el 56.9% de la producción de fresa se exportó a 40 países, consolidando la posición de México como uno de los principales proveedores a nivel internacional. De hecho, el 5.9% de las fresas del mundo se originan en México, colocándolo en el quinto lugar global como productor. A nivel nacional, el consumo de fresa asciende a 2.4 kilogramos por persona al año.
La proyección para el cultivo de fresa sugiere un impacto positivo en la economía agrícola y en la oferta alimentaria, apoyando la estabilidad de la cadena productiva de frutas en el país.
Fuente: sipse.com