La agricultura intensiva en Andalucía se desarrolla en un entorno en el que cada grado centígrado influye en el coste de producción. En zonas como Almería o Huelva, el invernadero ha pasado de ser una estructura de protección a una instalación en la que la gestión de la luz, la temperatura y la resistencia del material condiciona el comportamiento del cultivo.
En este contexto, el texto plantea que no todas las cubiertas ofrecen el mismo desempeño. Al abordar la relación entre rendimiento y precio, señala que un material económico puede carecer de propiedades ópticas para distribuir la radiación de forma homogénea. Según el contenido, los plásticos básicos generan sombras y puntos de calor, mientras que un plástico térmico permite difundir la luz en la estructura y favorecer la fotosíntesis en hojas inferiores.
También se indica que los plásticos profesionales están diseñados para resistir la radiación ultravioleta e incorporar estabilizadores para mantener la transparencia durante más tiempo. En cambio, los polímeros de baja calidad pueden volverse opacos y quebradizos en pocos meses, lo que obliga a una reposición anticipada. El texto añade que el coste de la mano de obra para sustituir una cubierta dañada puede superar el ahorro inicial de compra.
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En el suministro, se expone que la elección del material no solo responde al producto, sino también al soporte técnico. El artículo menciona que el asesoramiento especializado permite seleccionar materiales con aditivos para resistir tratamientos habituales en invernadero, como el azufre, además de aportar homogeneidad en el grosor y la composición para reducir puntos débiles y el riesgo de desgarro ante eventos meteorológicos.
Uno de los parámetros técnicos citados es el Índice de Retención de calor nocturno (IR), definido como la capacidad del plástico para actuar como barrera térmica durante las horas de menor temperatura. El texto indica que los plásticos de mayor calidad presentan un IR superior al 85%, lo que permite conservar parte del calor acumulado en el suelo durante el día. En materiales de menor prestación, este índice es inferior y la temperatura interior puede descender con mayor rapidez durante la madrugada.
Además de la termicidad, el contenido aborda la resistencia mecánica y las estructuras multicapa, donde cada estrato del polímero cumple una función vinculada a la luz, el calor o la elasticidad. También se menciona la relación entre la duración del material y la generación de residuos, al señalar que una cubierta con mayor vida útil reduce la frecuencia de sustitución y puede limitar el uso de la calefacción artificial gracias a la retención de calor.
Fuente: www.andaluciainformacion.es